El meta del Terrassa ha detenido cuatro de los siete que le han tirado
En el Terrassa no cunde el pánico cuando el árbitro de turno pita un penalti en contra.
En el Terrassa no cunde el pánico cuando el árbitro de turno pita un penalti en contra. Confían en su portero, Fernando Maestro, consumado especialista en parar penas máximas. Esta temporada, la primera suya en el equipo egarense, ya ha detenido más de la mitad de las que le han lanzado. Le han tirado siete y Maestro ha rechazado cuatro. La última, el pasado domingo, a Julio Algar, del Figueres.
"¿Mi táctica? No hay táctica que valga", dice el cancerbero. "Si acaso, aguantar hasta el último momento sin moverte para tratar de poner nervioso al lanzador".
Táctica quizás no tenga, pero secreto, sí. Maestro reconoce junto con el cuerpo técnico del Terrassa se preocupa por saber, mediante las imágenes de televisión, cómo y por dónde ejecutan los lanzamientos los encargados de hacerlo de cada equipo rival: "Por eso sabía por qué lado los tira Algar. Le había visto tirar un penalti no hace mucho. Afortunadamente repitió y pude pararlo".
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El primero de los cuatro penaltis parados por Maestro en la presenta campaña fue en el Camp Olímpic ante el Lleida; el segundo tuvo lugar en el mismo escenario con ocasión de la visita del Binéfar, y el tercero, hace dos jornadas, en Zubieta, en el choque con la Real Sociedad B. Salvo este último, todas sus intervenciones han contribuido de manera decisiva a que el Terrassa sume puntos en esas confrontaciones: los tres frente al Lleida y Binéfar, y uno ante el Figueres.
Maestro comparte con Rubén, del Zaragoza B, el primer puesto del Zamora del grupo: "Prefiero el ascenso a ser el meta menos goleado, la verdad".