El gran golpe
El Madrid busca la Liga enrabietado en el Camp Nou | Rexach sueña con Rivaldo y se la juega.

Hay un morboso objetivo en este derby: comprobar si el Real Madrid es capaz de romper una nefasta tradición de 19 años sin ganar en el Camp Nou. El madridismo tiene los ojos como platos esperando este regalo del cielo después de la bofetada de la Copa. Y la oportunidad es única. Quizás el Barcelona nunca llegó tan mal a este clásico y el Madrid tan dolido y enrabietado. Y por extensión, a los blancos se les presenta la ocasión de dejar a los azulgrana tirados en la cuneta de la Liga. Es decir, el gran golpe.
No viajó Figo, tal y como adelantó AS, aunque el portugués jugase al secretismo y a dar pistas falsas en algún medio. Se ha desapuntado, como dijo Sanchís en su despedida. Tiene el tobillo inflamado y la conciencia dolida con el Camp Nou. No le ha merecido arriesgar. Y aparece Solari en escena, el pasador de moda. Lo mismo el Madrid encuentra una mina con esta forma de reforzar la banda izquierda. Puyol, ese deslumbrante lateral, va a tener que machacarse si quiere salir ileso.
Pero antes del partido hay dos películas de suspense en el vestuario: Casillas o César y La rodilla de Rivaldo. Del Bosque y Rexach andan imitando a Hitchcock durante la semana. El entrenador blanco mantiene un secretismo inexplicable con el que pretende mantener vivo el espíritu competitivo de sus guardametas. Iker apuntaría a la titularidad, salvo que el entrenador quiera convertirle definitivamente y para el resto de temporada en el portero suplente. Los dos ofrecen garantías.
Pero más apurado está Rexach. Lo suyo es de vivir o morir en el banquillo. Necesita a Rivaldo para evitar la pañolada, pero la rodilla debe responder. O gana el Barcelona o comienza su cuenta atrás para la patada en el trasero. El equipo está despersonalizado, desorientado en fundamentos estructurales y sólo le salva la genialidad de un Kluivert o de un Saviola. Caer ante el Madrid dejaría a Gaspart en muy mal lugar y la crisis dinamitaría el banquillo.
Zidane. Florentino dijo en su visita a AS que ya toca ganar. El presidente está tan ansioso como los socios a los que representa. Y tiene la intuición de que va a ser el día de Zidane. El francés vino al Madrid para estas cosas. Para dar la campanada en partidos grandes. Si es verdad la frase de Zizou, "la presión me motiva", se encuentra hoy en el sitio justo para demostrarlo. Va a ser el jugador guía, referente, faro y termómetro del juego madridista.
La Liga ha entrado en la fase de la verdad. El Camp Nou es la primera prueba de fuego para un Real Madrid que debería pensar en aquellos bravos ejemplos de Juanito, Santillana, Camacho...Ellos dejaron la huella imborrable en el 83. Esta noche el Barcelona está inseguro y quebradizo. Si los blancos se llevan los tres puntos en el puente aéreo, el madridismo empezaría a perdonar la afrenta del Deportivo. Esta noche es el gran espectáculo.
El Camp Nou se llenará por primera vez
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Las consecuencias de la Cumbre Europea de jefes de Estado y de Gobierno no serán un obstáculo para que los aficionados del Barcelona acudan en masa al Camp Nou. Se espera que esta noche se produzca el primer lleno de esta temporada en el estadio blaugrana, que no se ha caracterizado por registrar grandes concurrencias de público desde que Carles Rexach tomó el mando del equipo.
El Real Madrid sigue siendo el mejor reclamo para los seguidores del Barça, que colman la capacidad del campo sólo cuando el equipo blanco visita la ciudad. La media de asistencia de público al Camp Nou esta campaña es de las más bajas desde los peores momentos de Louis van Gaal como entrenador del equipo. Sólo el pasado miércoles, con la visita del Liverpool en un partido importante para el futuro en la Champions League, la afición culé acudió en buen número (78.000). El Madrid volverá a hacer del Camp Nou una olla a presión.