Hierro: "El mundo no se acaba aquí"
El capitán madridista dio la cara el día después de la derrota en la final de Copa.

Día primero del segundo siglo madridista. En la puerta de una discoteca madrileña la embriagada comitiva deportivista concluye la fiesta a escasos metros del Bernabéu, mientras el despertador da por finalizada la noche más difícil de la vida del madridismo.
Cien años y un día después, la Ciudad Deportiva amanece gris y silenciosa. Jugadores y técnicos se contagian los bostezos. Entre los primeros las ojeras parecen estar de moda, señal de que la noche ha sido larga, aunque en esta ocasión fuera por obligación y no por diversión. La hoja número 36.501 del calendario blanco anuncia entrenamiento. Del Bosque receta una sesión suave con carrera continua, centros y partido, más bien pachanga, entre suplentes y descartados para olvidar.
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El técnico cede el protagonismo a sus ayudantes. Amieiro trabaja con los porteros junto a la grada de público, más vacía y silenciosa que nunca. Hoy toca juego aéreo. Miñano dedica sus cuidados a los titulares. Salgado y Helguera, con su maltrecha rodilla, son los primeros. Tras ellos, Hierro y Raúl, que han trabajado una hora en el gimnasio, corren y estiran durante doce minutos.
Del Bosque da por concluida una sesión sosa, sin risas ni las habituales bromas de Roberto Carlos y Macca. Hay seriedad, miradas perdidas y gestos contrariados. Suena el teléfono, el Depor ya vuela hacia A Coruña cuando Hierro aparece en la sala de prensa. "No se acaba el mundo aquí, quedan dos títulos en juego", afirma mientras admite "no haber pasada una buena noche". Descarta la presión como excusa, "firmaría jugar todas las finales en el Bernabéu", y confirma que en el vestuario sólo se habla "del Villarreal". Una sonrisa forzada del capitán blanco, hoy de negro, pone el punto y final al día después. Una jornada de caras largas.