Pues Muehlegg a lo mejor se queda solo
Jamás dos medallas de oro olímpicas habían sido celebradas con menos algarabía que las de Muehlegg. Su posterior positivo en un control por sorpresa hace dudar que sean de oro de ley, aunque su legitimidad haya sido reconocida por el Comité Olímpico Internacional (COI) que fue quien las otorgó. No así la tercera medalla, porque Muehlegg ya estaba bajo sospecha, y posteriormente se demostró que antes de salir a competir en la tercera prueba había utilizado una sustancia indebida. Pero de las dos primeras medallas no habría que avergonzarse. Sin embargo, no es así.
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Dos hechos lo demuestran. Muehlegg anda escondiéndose -hasta el viernes estuvo alojado en la casa del cónsul español en Salt Lake City- y el Comité Olímpico Español tardará un tiempo, mucho más del acostumbrado, en inscribir su nombre entre los de los medallistas españoles que adornan la entrada de la sede y que son orgullo de nuestro deporte. Quizá se espere al regreso de los Juegos de Atenas 04 para hacer el trabajo de una sola vez. Para entonces, el tiempo y los jueces habrán curado todas las heridas. Y dependerá también de hasta dónde quiera llegar Muehlegg.
El Consejo Superior de Deportes y la Federación Española de Esquí van a prestar apoyo jurídico a Muehlegg. Lo van a hacer, porque Aznar pidió que no le dejaran solo, en contraste con otros deportistas -Meca, por ejemplo- que se defendieron sin ninguna ayuda. Lo que se teme es que Muehlegg llegue demasiado lejos en sus reivindicaciones. Un caso de esta magnitud obliga a una previsión de fondos de 90.000 euros, y hay que ver, además, si el caso es realmente viable. Se trata de llevar a los tribunales al mismísimo COI y eso son palabras mayores. Muehlegg, entonces, se puede quedar solo.
