Yo digo J. J. Santos

Recetas médicas

J.J.Santos
Actualizado a

Noticias relacionadas

Finales de los setenta. Con diecisiete años acudo cada tarde a la Facultad de Medicina. Junto a mí, en la sala magna de la Complutense, repasa los apuntes de anatomía José Martínez, el mismo que horas antes me atendía en la Ciudad Deportiva como futbolista. Sí, Pirri y yo estudiamos juntos primero de Medicina. Tras veinticinco años de trato, tuve que cumplir con mi obligación y publicar en agosto de 2000 un informe que le comprometía. El llamado informe Pirri precipitó su salida del club. Pero él y yo sabemos que aquello estaba cantado con la llegada de Valdano al Madrid. Siempre agradeceré que lo entendiera así y que en el viaje a Mónaco, para jugar la final de la Supercopa europea, siguiera dispensándome el mismo trato exquisito de antaño. El informe lo había publicado la semana anterior. No influyó.

Sobre su labor en el club blanco, habría que diferenciar su etapa de jugador y de técnico (en la de médico no entro porque dejé la carrera muy pronto). Como jugador está en la historia por galones bien ganados. Como técnico, ya tengo más dudas. Cierto es que tuvo que trabajar en una época donde, siendo secretario técnico, los que viajaban a Brasil un par de semanitas, eran otros. Los que negociaban las multimillonarias comisiones para traer a fulanito o menganito, estaban en otros despachos. Aunque todo ello no le libera de su responsabilidad. Si el fichaje más caro de la historia del club, en aquella etapa, Anelka, no tuvo su visto bueno, debió denunciarlo. Del mismo modo que cuando le colocaron a Toshack. En su haber, la potenciación de fichajes nacionales con sus aciertos y sus errores. Pirri, por encima de todo, es un hombre de fútbol y yo le deseo suerte en su nuevo trabajo en Córdoba.

Te recomendamos en Polideportivo