Salt Lake 2002 | Clausura

María José Rienda abanderó a España

La esquiadora granadina relevó a Muehlegg en la ceremonia de clausura: "Este sí que es un final para no olvidarlo nunca"

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

María José Rienda difícilmente olvidará los Juegos de Salt Lake City: en la mejor actuación de su carrera deportiva, la granadina fue sexta en slalon gigante tras acariciar el podio durante tres horas. Finalista olímpica, la despedida de Rienda fue la de un finale de ópera: acabó paseando la bandera española por el estadio Rice-Eccles en una brillante ceremonia de clausura... y gracias al descalabro de Johann Muehlegg en los controles antidopaje.

"Este sí que es un final para no olvidarlo nunca", declaró Rienda, que empezó el viaje a los Juegos leyendo The Bad Beginnings (Los Malos Comienzos)... minutos antes de extraviar su ordenador personal en el inmenso aeropuerto de Atlanta.

De inmediato, la granadina aparcó la lectura del librejo en cuestión, antes de marcharse a entrenar a Wyoming. Su próxima prueba también es importante: Rienda está cerca de contraer matrimonio con Ángel, su novio de toda la vida.

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En la clausura, Jacques Rogge, presidente del COI, despidió los XIX Juegos Olímpicos de Invierno, que calificó como "magníficos y de una brillante organización".

El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, presidió la ceremonia, al encontrarse el presidente, Bush, de viaje por Asia. El alcalde de Turín, sede de los Juegos de Invierno 2008, recibió la bandera olímpica de manos del alcalde de Salt Lake City. Entre los primeros fuegos artificiales se extinguió la llama olímpica, y entonces, envuelto en The Old Glory, la vieja gloria, la bandera de EE UU, irrumpió Jon Bon Jovi para cantar It´s my life, (Esto es mi vida). De aquí a Turín 2008, las vidas de María José Rienda y Johann Muehlegg serán, sin duda, otras vidas.

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