Entrevista R. Martínez-Wolff

"Los futbolistas de ahora son actores de cine"

Roberto Martínez: Jugador blanco de 1974 a 1980, ganó 5 Ligas. Enrique Wolff: Militó en el Madrid entre 1977 y 1979 conquistando dos Ligas.

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Roberto Martínez. Jugador blanco de 1974 a 1980, ganó 5 Ligas. Desestimó una oferta del Español y regresó a Argentina para atender sus negocios. Hincha de Vélez y amigo personal de Carlos Bianchi, tenía sus ahorros en el banco cuando estalló la crisis en su país. Enrique Wolff. Militó en el Madrid entre 1977 y 1979 conquistando dos Ligas. Quique es una personalidad entre los medios de comunicación de su país. Junto al Pipi Martínez fue invitado por Telemadrid, aunque antes tuvo tiempo para conversar con AS.

Martínez: Cómo ha cambiado Madrid en veinte años. Las calles, los edificios, el Bernabéu...

Wolff: Hasta los futbolistas. Ahora son actores de cine.

M: Pero hay cosas que siguen ahí. Del Bosque, Camacho...

W: Camacho debutó el año que yo llegué. Tenía alma de defensor.

M: Y Vicente tenía talento. Decían que era lento, pero es falso. No es más rápido quien más corre, sino quien más rápido ejecuta.

W: Y de Benito, ¿te acuerdas?.

M: ¿Cómo no?¡Qué seguridad! —W: Un día, yo que era líbero, salto a por un balón con Krankl, del Barça, y de repente, veo salir volando a Krankl y me llevo un codazo. Era Goyo. Le dije: "Goyo si ves a un tipo de blanco y con rizos soy yo. ¡No me pegues!"

M: Duros eran los del Granada...

W: Me contaba Bambino Vieira, que siendo jugador del Sevilla le tocó ir a Granada. El Bambino, con su melena rubia, su tipo fino... Enfrente Fernández, Aguirre Suárez y Moreno Castillo. Al Bambi le dijeron ¡vaya al ataque! Y él respondió: "Sí, pero por las bandas que el centro de esa defensa es como ir al Vietnam".

M: ¡Qué gran verdad! También me acuerdo mucho de Don Santiago.

W: En su última temporada nos concentraron en el Hotel Arcipreste de Hita antes de un partido con el Barça y nos convocaron en el salón. Allí estaba Don Santiago. Muy serio nos dijo: "Llevaban siete puntos de ventaja, ahora sólo tienen dos. Esta Liga es la más importante de mi vida. El que no tenga huevos para jugar mañana, que no juegue". Ganamos 4-0.

M: Era bárbaro. Bajaba al vestuario tras las derrotas y siempre nos apoyaba. Buscaba cualquier excusa para exculparnos. Por don Santiago habríamos dado la vida.

W: Cierto. Nunca olvidaré el día que me marché para jugar el Mundial del 78, se despidió como si no fuera a volver a verme. Murió tres días después.

M: Venía a la Ciudad Deportiva y nos decía: "Chicos. cuando me vean, vengan a saludarme que a Doña María le gusta que nos saluden".

W: Gran hombre, como Juanito. Era un niño grande, un auténtico genio.

M: Nunca fue capaz de coordinar su cabeza con su corazón.

W: Y de Amancio, ¿qué me dices? —M: Espectacular. En un encuentro ante el Español, le dije a Ochoa, que lo estaba marcando, anticípate y no le entres. Luego pensé ¿De qué? Era el Brujo. Nos volvió locos... La única manera de marcarle era con una tiza.

W: Impresionaba jugar ante el Madrid. Un día, jugaba yo todavía en Las Palmas, recibí un balón y salí hacia adelante. Entonces un compañero mi dijo: "¿Dónde vas?". Al ataque, le digo, vamos perdiendo. "Sí, me contesta, pero 2-1 en el Bernabéu no es mal resultado".

M: Eran otros tiempos...

W: Sí, pero era fútbol. Más difícil de jugar porque el campo, el balón, las botas...Todo era peor.

M: Y como ahora, el Madrid jugaba a ganar. Ponía a los mejores.

W: Respetaban un estilo. No entiendo cosas como lo del Barcelona el otro día en Valencia. ¡Sos el Barça! ¿Cómo ponés siete centrocampistas?

M: Vicente pone a todos. ¿Cómo discutían si debía jugar Zidane?

W: Es como discutir si Maradona debe ser titular. Una cosa de locos.

M: Siempre pensé que el balón era una parte del cuerpo de Maradona.

W: Y del de Di Stéfano, Pipi, y del de Di Stéfano.

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