En España no se detecta la EPO
Muehlegg pasó dos controles antes de los Juegos, pero era imposible descubrir la sustancia que luego le delató.
Johann Muehlegg pasó dos análisis de sangre y orina en España antes de viajar a Salt Lake City y no se le descubrió ni EPO ni Darbepoetin porque era completamente imposible: en los laboratorios españoles, en estos momentos, no se pueden detectar estos productos.
De hecho, sólo existen en el mundo dos laboratorios permanentes capacitados para detectar la EPO y sustancias análogas: París y Lausana. Lógicamente, durante los Juegos se habilitó otro laboratorio de estas características en Salt Lake City.
Esta precariedad de medios tiene varias razones. Una es que el método de detección de la eritropoeitina es relativamente nuevo (se puso en marcha en los Juegos de Sydney) y todavía no está aceptado por todos. Un ejemplo: Yegorova dio positivo por EPO en Francia y la IAAF la permitió correr en los Mundiales de Edmonton porque no reconoce este método de análisis.
Juan Antonio Gómez-Angulo, Secretario de Estado para el Deporte, asegura que en marzo Madrid (también Atenas) tendrá un laboratorio equipado como los de París y Lausana. Alcanzar esa tecnología punta sólo costará 240 euros (40.000 pesetas).
Este no es un problema de dinero. Fue cara la investigación, pero ya no hubo más inversiones astronómicas. Hacer cada prueba (siempre son necesarias varias) cuesta 300 euros (50.000 pesetas) y el sofisticado transporte de las mismas (en nitrógeno líquido), otro tanto.
Este es un problema de actitud ante el doping. Y Gómez-Angulo quiere unirse ahora a la línea dura: guerra total al dopaje. Esa es la bandera de Francia y la ministra Buffet, últimamente también la de Italia.
Sin embargo, declarar la guerra al dopaje significa también controlar a los deportistas. Y si fue cuestionable que España reclutara a un deportista tan conflictivo como Muehlegg, resultó imperdonable que no lo sancionara cuando acusó de mafioso al técnico de la selección. Pero era la estrella y le dejaron que se entrenara por su cuenta. Era perfecto, iba por libre y nos daba a nosotros las medallas. Las medallas y el marrón.
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