Yo digo FABIÁN ORTIZ

Rivaldo, no te constipes

Actualizado a

Noticias relacionadas

Que no le pase nada a Rivaldo mientras juegue en este Barça. Que no se constipe, que no padezca una migraña, que no tosa. Le están prohibidos los dolores de cualquier índole, los trastornos gástricos, el mareo más nimio. Estará obligado a jugar medio cojo, medio ciego y medio sordo; si su contrato no contempla una cláusula así, que se apresuren Joan Gaspart y sus acólitos a renegociar las condiciones. Que mimen al brasileño, única reserva espiritual y futbolística de un equipo hecho de una masa informe, mitad músculos, mitad descerebre y explosión testicular.

Medio barcelonismo babea con los ardores de Puyol, la otra mitad jalea el regreso al equipo de Luis Enrique, pero sigue siendo Rivaldo el único capaz de marcar las diferencias. Incluso en un partido como el de Mestalla, que parecía idóneo para el sudor y el empuje, eso que llaman casta, el diez del Barça resultó el gran ausente, el mojón que le faltó siempre al conjunto culé. En ese páramo futbolístico que es el Barça de los Rochemback, Cocu y compañía, Rivaldo es una flor demasiado preciosa para que todavía haya quien niegue su belleza y su valor. Sin el brasileño, todo el perfume lo puso Pablito Aimar. Lo suyo fue extracto de potrero, de tuya-mía, de asociación en el patio del colegio, de lectura eficaz de un partido demasiado plagado de faltas de ortografía. Suerte tiene el Valencia.

Te recomendamos en Polideportivo