Yo digo Juan Mora

Tres horas tremendas

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Quisiera que se pusiesen durante unos segundos en la piel de María José Rienda durante las tres horas que transcurrieron entre la primera manga y la segunda. Tres horas encerrada en una carpa, junto a sus rivales, decidiendo entre ir a por todas para defender la medalla que tenía medio ganada o salir más conservadora para evitar una caída y no tirar por la borda todo el trabajo y las ilusiones. Tremenda decisión. En su vida se había visto en una situación igual. Sí, había ganado pruebas menores, incluso este año fue quinta en Soelden, en la Copa del Mundo, pero esto eran los Juegos Olímpicos.

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Tenía que defender una ventaja de 17 centésimas. Un suspiro. La medalla de oro la tenía demasiado lejos: a 73 centésimas; la de plata, más cerca, 24, pero su preocupación no era esa, sino que por detrás tenía tres esquiadoras a una diferencia máxima de 21 centésimas, que iban a ir a por ella como lobas. Cuando se es cuarta, quinta o sexta, la presión no es la misma. Sólo hay un objetivo: arriesgar. No hay nada que perder. En cambio, cuando una tiene ya puesto de podio, la responsabilidad es enorme. Visualizó una y otra vez el recorrido, recordó los consejos del psicólogo que había trabajado con el equipo...

”La pendiente es fuerte y dura. Me va. No salgo en mal puesto, la nieve no estará aún con baches. Tengo buena técnica, estoy entre las mejores, sólo me falta creérmelo”, se repetía a sí misma. Tenía que estar segura, muy segura, porque estaba ante la oportunidad de su vida. No pudo ser. Sexta al final. Un excelente puesto, pero que supo a poco. A poco, porque tuvo la medalla en sus manos. Y eso es lo importante. Para eso hay que estar entre las mejores y Rienda lo está. Como lo estará Carolina Ruiz (21 años) en su momento. Pues a lo mejor Paquito no tenía razón, que resulta que sí se está trabajando bien en el esquí.

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