Niños veteranos
Pensar en un chaval de quince años subido en una moto a más de 200 km/h podría parecer un disparate si no se hacen más consideraciones. Sin embargo, esa no sería una valoración real, porque cuando un niño es capaz de transformarse en hombre al disputar un gran premio, es porque su experiencia y habilidad así se lo permiten. Por ejemplo, Jorge Lorenzo, un prodigio de precocidad, casi aprendió a montar en moto al mismo tiempo que a andar.
Noticias relacionadas
Lleva una década en los circuitos y ha participado en más de doscientas carreras, así que los años que tenga o deje de tener se antoja anecdótico. Sin duda, Lorenzo está más preparado para correr el Mundial que algunos pilotos de más edad pero menos bagaje en la competición. Por supuesto que él asumirá riesgos cada vez que se ponga al manillar de su Derbi, pero pienso que no mucho mayores que cualquiera de sus rivales.
La precocidad en el deporte es una realidad indiscutible y el motociclismo no podía ser una excepción. Ocurre porque los jóvenes cada día están más cualificados, en lo físico y en lo psicológico, así que posturas tremendistas no parecen tener mucho sentido. Cualquier joven piloto disfruta hoy de una preparación superior a la de los grandes campeones de antaño. Y es que lo importante no es la fecha que figure en un carnet de identidad.
