Asobal | Valladolid 23 - Granollers 22

Valladolid ama el riesgo

Dominó al Granollers pero acabó sufriendo para ganar.

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

El quinto puesto de la Asobal podía tener dueño después de la jornada de ayer, pero el Valladolid, con ese deseo suyo de juego de fantasía que atesoran sus jugadores, aveces se empeña en perdonar. Ya se sabe, quien quiera comer pavo antes tiene desplumarle, y el conjunto vallisoletano lo dio por pelado antes de tiempo. De ahí que sufriese en los dos últimos minutos para ganar un encuentro que tuvo encarrilado y camino de la victoria holgada, clara, nítida, limpia, amplísima.

Son las cosas del equipo castellano, capaz de lo mejor con esos pases imprevisibles, y capaz de lo peor, con tiros fallados por exceso de recreación en la jugada. Es el juego del único equipo que actúa sin extranjeros, pero que fiel a los principios de su entrenador pelea de principio a fin, con intensidad, aunque a veces le pierda algún que otro exceso innecesario.

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Bien construido su juego desde la portería (Malumbres) hasta el pivote (Garabaya) y siempre pasando por las manos de Raúl González. Así pudo haberse anotado el triunfo, sin meterle el susto en el cuerpo a su parroquia.

Ademas, el Granollers de ayer no estaba para muchos trotes, como demostraba Atavin en la segunda mitad, retrasado el contragolpe para coger aire. Sin Cavar, por ejemplo, el conjunto vallesano es menos genial, y si además la primera línea está gris (sólo en la segunda mitad apareció Puig), pues más manso. Sin embargo, el Granollers engaña, y estuvo a punto de dar un sorpresón en dos minutos.

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