Yo digo P. P. SAN MARTÍN

La trampa del 6-M

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De una forma más o menos consciente, cada paso que hoy se da en el Real Madrid tiene como frontera el 6-M. Es el primero de los grandes días del aireado Centenario, sino el más importante. Coinciden la final de Copa con la onomástica propiamente dicha y todo está dispuesto para convertir la jornada en un momento para la historia blanca. Y esta obsesión encierra sus peligros. Lo sabe Jorge Valdano como lo sabe Del Bosque. Perder la concentración en los próximos compromisos ligueros resultaría letal, a la vista del agobiante sprint que se vive en la cabeza de la tabla. En la Champions sucede algo similar, aunque Solari consiguió con su gol un viaje menos tenso a Oporto.

El campo está minado, por lo tanto, hasta la final copera. Y para evitar disgustos en este tramo de campeonato, al Madrid le harán falta los Zidanes, los Pavones y también los Solaris. Sobre todo, curiosamente, el equipo precisa la entrega abnegada de sus jugadores de banquillo, los sufridores, aquellos que disfrutan apenas de minutos de gloria. Y más que nunca el club debe hacer causa común en los despachos y en el vestuario, para superar la reválida que culmina en el Bernabéu el 6 de marzo. Hay un trabajo psicológico crucial por delante en busca de ese equilibrio mental de la plantilla y no sólo del Once de la Fama.

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