Rienda: "Puedo lograr una medalla"
La esquiadora granadina debutó con un excelente 15º puesto en el slalon y tiene la mente puesta en el gigante del viernes, su especialidad.


En la misteriosa ladera de Deer Valley con extraño nombre de desafío, María José Rienda se gustó, sorprendió y se sorprendió. Este era el nombre de la pista: know you dont (sé qué no lo harás). Un reto. Y Rienda suelta: "No, no me lo esperaba, tanto que en la primera manga me he puesto de mala leche cuando he fallado en el segundo tramo... porque he visto que podía estar con las de arriba. Lo he hecho: estar entre las 15 primeras, aquí y hoy vale mucho".
María José Rienda Contreras, de Monachil-Granada y de Sierra Nevada, no de Markobersdorf de la Sierra, provincia de Múnich, deja escapar todo su instinto competitivo tras esas palabras: "Es posible que el error en la segunda mitad de esa primera manga haya sido por los agujeros que había en la pista: estaba fatal. Pero, por cómo me he visto, tengo claro que ahora voy a por todas en el gigante. Quiero irme de aquí feliz... y con medalla sería todavía más feliz".
A 2.488 metros de altura, en el corazón de Deer Valley (el Valle del Venado) y bajo una tempestad de nieve, Rienda salió en el (mal) lugar 35º de la primera manga. Carolina Ruiz lo haría en el 56º, tras una ráfaga de caídas. Se fueron al piso las americanas Koznick y Schleppe, la francesa Pascal... y Rienda, en esa primera manga de su primer slalon del año acabó la número 25. Esquió maravillosamente hasta la primera mitad del recorrido que pasó... cuarta, pero luego salió como pudo de dos de las últimas puertas.
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Carolina Ruiz volvió a sorprender, situándose en el puesto 32º ante la segunda manga, la decisiva... Y en esa manga dantesca y definitiva, a tres bajo cero, arreció la tempestad: nada menos que tres suizas besaron la nieve. La superfavorita Sonia Nef y sus compatriotas Oester y Gruenenfelder, las austriacas Goetschl y Raich y algunas otras de las mejores del slalon no pudieron hacer más que rebozarse de nieve y estrellarse ante el misterioso reto de la inquietante ladera de Deer Valley. La croata Jana Kostelic llevó el oro y el delirio a sus compatriotas, escoltada por la francesa Pequegnot y la sueca Paerson.
Rienda cerró carrera esquiando mejor que nunca: "Sumando el primer tramo de la primera manga y el segundo de la segunda, era medalla, pero...". Firmó el puesto 15º y corrió a abrazarse con su gente y con Carolina Ruiz (26º). "Después de esto, no me pienso parar en el gigante", suelta Rienda para terminar. "Know you do". Tú puedes hacerlo, chica.