Primera | Espanyol

Batlle: "No vamos a obligar a nadie"

El es quien más siente lo ocurrido.

<B>HABLA</B>. Albert Batlle expone la voz del Ayuntamiento.
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El Ayuntamiento de Barcelona no quiere más polémicas con el Espanyol. El regidor de deportes del consistorio barcelonés, Albert Batlle, manifestó ayer a AS que "no es cierto que hayamos hecho llegar un la propuesta al Espanyol para que desista en su ánimo de marcharse a Cornellà. Lo que tenga que pasar pasará. Tenemos mucho respeto por el club y por su gente, así que pienso que obligar a alguien a hacer algo en contra de su voluntad es una auténtica falta de respeto".

La información que difundió el pasado viernes Ràdio Barcelona ha encendido los ánimos de los políticos de la ciudad. En el Espanyol sorprendió mucho que llegarán las insinuaciones del ayuntamiento para que arreglasen la situación de Montjuïc tan solo unos días más tarde del anunciado notición. Cuando Daniel Sánchez Llibre confirmó que el Espanyol se marcharía a Cornellà, el alcalde se lamentó de todo lo que había sucedido desde que el club se instalara en Montjuïc en septiembre de 1997.

La empresa que gestiona el estadio, Barcelona Promocions, se ha hartado de recibir críticas. Su trato con el Espanyol no le ha gustado nada a los socios y accionistas blanquiazules. Ningún perico quiere quedarse en la montaña mágica. Además, el alquiler que se ha tenido que pagar (100 millones al año) ha sido considerado excesivo comparándolo con otros casos similares, como la Real Sociedad en Anoeta.

El caso Espanyol ha coincidido también con el caso Dragons. El equipo de fútbol americano ha decidido buscarse otro lugar para disputar sus cinco partidos anuales. Por ello ha firmado un acuerdo de colaboración con el Barça y jugará en el Mini.

El que más siente lo ocurrido

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A nadie en el Ayuntamiento de Barcelona le sabe más mal todo lo que sucedido con el Espanyol que a Albert Batlle. El concejal de deportes lamenta profundamente la mala sintonía que ha habido desde 1997.

Batlle se olía lo que iba a pasar desde hace mucho tiempo. Es un habitual en el palco y disfruta igual que en el del Camp Nou. Es uno de los únicos que ha entendido que el Espanyol es necesario para la ciudad, para el estadio e, incluso, para revitalizar el espíritu deportivo de la ciudad. A partir de ahora, su máxima preocupación estriba en qué va a hacer para mantener al colosal Olímpico en una condiciones presentables para su Barcelona.

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