Yo digo Juan Mora

Deportes discrecionales

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

En Salt Lake City se ha vivido un culebrón con la final de patinaje por parejas. Que si Yelena Berezhnaya y Anton Sikharulidze (rusos) ganan porque una juez francesa se excede en la puntuación por no se sabe bien qué presiones, que si la Federación Internacional interviene y suspende a la juez, que si el Comité Olímpico Internacional decide que Jamie Sale y David Pelletier (canadienses) sean los ganadores, pero sin quitar la medalla de oro a la pareja rusa... Esto pasa por tener deportes en los que la victoria no se ve, sino que queda al criterio discrecional de unos jueces.

Noticias relacionadas

Pasa como en la marcha. Siempre hay líos. Nunca se sabe si el que llega primero es el ganador. Siempre puede venir un juez y decir que ése ha corrido, porque ha visto cómo en un momento fugaz no tenía los dos pies en el suelo. Y no digamos ya en deportes, como éste del patinaje sobre hielo, que consta de cuatro especialidades: individual masculina y femenina, parejas y baile. El vencedor sale de un complejo sistema de calificación que aplican los jueces, capaces de ver lo que no está al alcance de cualquier mortal, porque entre los mejores las diferencias se reducen a sutiles detalles.

Está claro que lo que distingue a los mejores de los peores es el grado de dificultad en los ejercicios. Pero entre los buenos cualquier decisión parece subjetiva. Hasta Iker Fernández se lamentaba de que en su puntuación pesaría el ser de un país sin tradición en el half pipe. Es decir, que se da por bueno que los jueces actúen a su antojo. No se trata de poner en duda deportes, co-mo la gimnasia, que buscan la excelencia del ser humano, pero el movimiento olímpico debiera ponerse al día. ¿Por qué en los Juegos de Invierno el baile es olímpico y las carreras de trineos con perros, no? Estas son las cosas que chirrían.

Te recomendamos en Polideportivo