Jordan atrae a más gente que los Lakers
En los primeros 50 partidos de los Wizards, tanto en casa como lejos de Washington, se colgó el cartel de no hay billetes.


Si hay algún Mesías en la poco católica NBA, ese es Michael Jordan. "No quiero decir que le necesitemos como salvavidas, pero Michael siempre será alguien muy útil para esta liga", concreta Russ Granik, deputy commissioner o primer lugarteniente del Comisionado David Stern. Granik dice eso por esto: hasta el pasado 12 de febrero, (fecha del parón del All Star), la asistencia de público a los partidos de los Washington Wizards, las ventas de merchandising de la NBA y las audiencias televisivas (NBC, TBS, TNT) han experimentado aumentos del 6, 10 y 15%, respectivamente, en términos generales. La subida del termómetro tiene una razón común: el ardiente Michael Jordan.
Los 25 partidos que los Wizards han jugado lejos del MCI Center de Washington... y los 25 disputados en este último recinto se han jugado con el cartelito de Event Sold Out: sin billetes en ninguna taquilla, 50 llenos totales. Ningún equipo de viaje, ni los Lakers de Shaquille ONeal y Kobe Bryant, atrae tanta gente como los Wizards en sus salidas a otros campos: 20.630 espectadores de promedio se dan cita en cada pista a la que se desplaza el club de Washington.
La media del MCI Center, en pleno centro de la capital federal, Washington D. C., es fácil de sacar: 20.674 espectadores por noche: siempre lleno hasta la bandera, con presencia creciente de jet society, estrellas y políticos.
Esto es 5.295 espectadores más que la media de asistencia en la temporada 2000-01. Entonces, Washington ganó... 19 partidos. El último fin de semana, los Wizards ya movían un balance de... 27-23. Im-presionante, que en Estados Unidos se dice Unfathomable. Más o menos, vaya.
"Sin Jordan en el equipo, los Wizards lo habrían tenido muy duro para agotar las entradas en cualquiera de sus viajes", señala Jerry Colangelo, consejero delegado de los Phoenix Suns, las penúltimas víctimas de Jordan: "Para esto se me paga", explotó Michael, aporreándose el pecho, cuando anotó la canasta decisiva en el triunfo (97-96) de los Wizards sobre los Suns, el pasado viernes: era su su tercer tiro de gracia en esta temporada. Antes que a los Suns les había tocado vivir situaciones similares a los Knicks y a los Cavs: en Nueva York y Cleveland, Jordan sentenció en los penúltimos segundos... o sobre la misma sirena.
Motivación ante el mito
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Los jugadores de la NBA disfrutan de un atractivo especial cuando se miden con Jordan. "Los jugadores están más excitados cuando tienen delante a Michael... les da la oportunidad soñada a jugadores y entrenadores de medirse a un mito. Ha hecho maravillas, como siempre, pero, había algo que parecía imposible: convertir a los Wizards en candidatos al título de la Conferencia Este... y ahí los tiene", se asombra Kevin Garnett, KG, el ídolo de Minnesota y del mismísimo Prince.
Pero el mejor resumen es el de Abe Pollin, el casi octogenario (78 años) propietario oficial de los Wizards, el Jordan Team: "No sé si Michael seguirá jugando cuando termine su contrato, tras 2002-03, porque ya tendrá 40 años. Puede ser que jugara más allá de estas dos temporadas: ya ha probado que no es como el resto de los mortales. Si pudiese hacerlo, dudo de que yo le dijera que no". Y la leyenda continúa.