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Muehlegg: "España me trata muy bien"

"En Alemania no me han reconocido tanto y no volveré a competir para ellos".

<B>PROTAGONISMO.</B> Johann Muehlegg está siendo uno de los protagonistas de los Juegos.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Los acontecimientos cerca de Johann Muehlegg y su entorno se aceleran a velocidad sideral. "Lo siento por Alemania, es una pena, pero no pienso volver nunca a competir para el equipo nacional alemán, competiré siempre para España. Allí me he sentido bien tratado y se me ha reconocido más que en Alemania: deben entenderlo", confesó Juanito a la ARD, la cadena televisiva estatal germana... en su primera entrevista de muchos años con un medio alemán. Johann Muehlegg reconoció a la ARD, sin embargo, que mantiene en vigor su pasaporte alemán y paga puntualmente los impuestos de su hotel de apartamentos, en las collados de Grainau, en los Alpes de Baviera.

Los periodistas alemanes cercaron al team o clan Muehlegg en los días inmediatamente posteriores a la segunda medalla de oro del que ellos conocen como "Torero de Allsgäu". Pero inútilmente: los Muehlegg no quieren saber nada de la prensa alemana, a la que tratan como a un grupo de leprosos contaminantes en estado terminal. "La última vez, en los Juegos Olímpicos de Nagano, Martin Muehlegg, el hermano y agente de Johann, ni siquiera quiso darme la mano, me presentó el puño cerrado y de lado", cuenta Armin Gibis, del periódico Münchner Merkur.

"Desde entonces no hablamos", remata Gibis. Los alemanes coinciden en que "Magdalena, la madre de los Muehlegg, es una gran persona, pero si Johann dice que es tan buen católico, ¿cómo es que apenas se pasa por donde vive su ex mujer, Monika, para ver a su hija, Regina, que sólo tiene ocho años...? Él no es mala persona: su hermano es otra cosa".

El fotógrafo freelancer Hans Rauchensteiner asegura que "jamás" le haría una foto a Justina Agostinho, la santera portuguesa que viaja con los Muehlegg. "Me da igual que ella esté aquí o no. Tengo miedo de que, si me acerco, esa mujer me eche mal de ojo, una maldición o algo así", asegura Rauchensteiner, poco antes de que las fuerzas de seguridad le descalabren medio equipo de alta tecnología, con un daño de varios miles de euros, en el control de entrada a las pistas de Snowbasin.

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El ambiente está así: un periodista español telefoneó ayer a la casa donde reside el "Team Muehlegg", cerca de Soldier Hollow. Se intentaba confirmar el rumor de una presunta mudanza de los Muehlegg, hartos del acoso y la presión de los medios. "¿Cuáles son sus intenciones?", preguntó Martin Muehlegg al periodista, antes de negar la referida mudanza de Casa Muehlegg.

"Los alemanes son muy malos", insisten el propio Martin y su "consejera espiritual", la ya célebre Justina Agostinho. Preguntar a los Muehlegg por Justina provoca su desagrado. Si las SS, los "Schwarzelandsknechte o Caballeros Negros" levantaran la cabeza y vieran esto, sólo encontrarían un calificativo: ridículo. Y, claro, volverían a sus tumbas y su academia fantasmal en Bad Tölz, cerca de Munich, muy cerca del famoso hotelito de los Muehlegg...

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