Entrevista Jaime Ortí

"El único problema en el Valencia es Paco Roig. ¡Qué pena!"

Es socio fundador de la Asociación Valenciana de la Pequeña y Mediana Empresa (PYME). Es el señor que desde Mestalla le echa órdagos al Madrid, al Barcelona y a quien hace falta. Porque para él, su Valencia es lo único importante.

EMPRESARIO. Natural de Aldaya y residente en Alacuás, el valencianísimo Jaime Ortí es padre de cuatro hijos y dueño de Alulux y Roller Star, empresas dedicadas a la fabricación de persianas, líderes en su sector.
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La otra noche, en Montjuïc, le vimos saludando a Mendieta. Antes del España-Portugal, digo.

Sí, claro. Y a Juanfran también lo saludé. Y a Téllez. A todos los que pasaron por Mestalla. ¿Que Gaizka es especial? Sí, claro. Lo es porque las cosas no le salen como esperaba y eso vende. Si fuera el rey de Italia, se hablaría menos de él.

La mala leche nacional.

Así es esto. Yo le deseo lo mejor y él lo sabe.

Lo mejor para Mendieta hubiera sido dejarle fichar por el Madrid. Eso sí le habría hecho feliz.

Tan feliz a él como infelices a miles de valencianistas. Y ante eso...

El otro día le oí decir que el enemigo para la Liga es el Celta. ¿Tras qué análisis llegó a esa conclusión?

Al análisis del calendario. Y es de cajón. Lo que les viene desde ahora a Real Madrid, Deportivo, Barcelona e incluso nosotros en la UEFA es terrible. ¿O cree que la final de Copa del día 6 no la acusarán los finalistas? Mientras todo eso sucede, el Celta estará en casita, más tranquilo, más descansado, menos presionado. El enemigo es el Celta, no les quepa duda.

Su antimadridismo...

¡Pare, pare! Yo no soy antimadridista, yo soy valencianista. Continúe, por favor.

Le iba a preguntar que cómo lleva ese valencianismo suyo que grandes figuras valencianas de la talla del presidente Zaplana, el tenista Ferrero, el torero Ponce o el golfista Sergio García sean del Madrid.

Vamos a ver: Ferrero y Sergio García son madridistas y lo han manifestado públicamente. Pero Ponce es del Valencia. Tiene amigos en el Madrid, pero es del Valencia. Y del presidente Zaplana, ¡por favor! De madridista lo tildan quienes quieren atacarlo políticamente, pero es del del Valencia y ha ayudado muchísimo al club. Que tenga cariño por un segundo club, pues bueno, no es el primero ni será el último. Yo mismo tengo otros colores.

¿Cuáles?

¡Los del Alacuás!

¡Ja, ja! Es usted un zorro. Pero defiéndase de algo tan tremendo como haber sido vicepresidente de la peña Alfredo Di Stéfano, el santo y seña del madridismo.

Y del entrenador que nos ganó la última Liga, hace 31 años. ¿Ve usted? Di Stéfano es otro ejemplo de segundos colores. El siempre dijo que después del Madrid, el Valencia. Y sí, fue vicepresidente de aquella peña con 18 años y lo pasé muy bien. Éramos catorce o quince amigos que queríamos jugar al fútbol en Aldaya y elegimos el nombre de Alfredo para nuestro club, lo que demuestra el buen gusto que ya teníamos.

Está usted enarbolando la bandera de que es imprescindible bajar los salarios a los jugadores. Y es curioso: ¡si la culpa de esa inflación la tienen ustedes, los dirigentes de los grandes clubes! ¿Ya se cayeron del caballo?

Ya. O se regula eso o en corto plazo estaremos ante el espectáculo de ver como desaparecen varios clubes. Cuando se paga más de lo que se puede, tarde o temprano llega el catacrac.

¿Cómo está el Valencia en lo financiero?

En una situación preocupante, como todos. Debemos mucho dinero y tenemos que aplicar soluciones urgentes. Oigo por ahí a gente que dice que un futbolista no puede cobrar 800 ó 1.000 millones de pesetas, póngalo así, en pesetas, para que le gente lo tenga fácil. Ésa no es la cuestión. El problema no es que los cobre; el problema es que no se pueden pagar. Le hablaba de nuestras dificultades, hágase una idea: el Valencia tiene unos recursos propios de 8.000 millones y un presupuesto de 16.000. Los recursos son la mitad, luego lío seguro. Pero la alarma ya sonó y han sido los italianos, los que iniciaron esta carrera loca de dinerales sin fin, quienes la han activado. Hablan de establecer topes salariales a los futbolistas y me atrevo a pensar que ésa va a ser una primera e importante medida para reordenar el fútbol.

Pero usted mismo, ¿qué no pagaría por ganar la Liga?

Le juro que nada que hipotecara al Valencia, que le creara más problemas económicos. Mi ilusión como presidente es ofrecer la Liga a la afición; es el título más ansiado en Valencia, porque hace un montón de años que no lo conseguimos y porque es verdad que apenas lo hemos rozado durante todo este tiempo. Ganarlo en esta campaña tan espectacular sería extraordinario.

¿Liga espectacular le parece?

¡Claro! ¿O le parecían mejores aquellas que se ganaban con 14 puntos de ventaja?

Otra vez el Madrid.

Pues yo diría que el último campeón con mucha ventaja fue el Barça y se dedicó a perder partidos ya campeón, lo que le hizo un feo favor a la competición.

Lo tiene usted claro, presidente.

Clarísimo. Hay cosas que no admiten discusión y ésta es una. Y que el Celta es el enemigo, otra.

¿Paco Roig es enemigo del Valencia, amigo, accionista, sólo un problema, qué es?

Es el único problema del Valencia y es una lástima. Su postura no ayuda a la entidad, que soporta cosas que no merece. Hablamos del mayor accionista entre los minoritarios, pues controla un 15 por ciento de acciones del club. El hace su política, pero debería velar por sus intereses y dejar que el Consejo trabajara con libertad y en paz. Así defendería mejor esos intereses que tiene en el club...

Su relación con él será fría, claro.

Sí, sí. ¡Ojalá hubiera una solución, pero es difícil! Nos gustaría tener más ayuda por su parte. La verdad es que por este lado sufrimos muchísimo, vivimos demasiado pendientes de los resultados. Llegan dos malos y salen un par de tíos a la calle haciendo su publicidad; ganamos dos partidos y desaparecen. A mí me gustaría tener una oposición que me dejara trabajar, que velara por que el Valencia tuviera la mejor gestión en todas las áreas pero que, a la vez, fuera leal y valencianista.

Pongámonos más divertidos. Así que habló con Mendieta y como amigos y quizá hasta le gustaría recuperarlo. ¿O más que divertido eso sería ciencia ficción?

Sí, ciencia ficción. El tiene su contrato en Roma, no le veo volviendo a Mestalla ni a España, de momento.

¿De entre todos los que se fueron, a quién recuperaría hoy para luchar contra el Celta?

¡Ja, ja! A Farinós, me encantaría que volviera Farinós.

¿Y lo de Gerard lo entiende?

No, para nada. Es una persona diez y un jugador también diez. Aquí se salía y en el Barça no juega. Quizá es que cambiar no es tan fácil. Hemos hablado de Mendieta, de Farinós, de Gerard, podríamos hacerlo del Piojo López. Ninguno alcanzó fuera ni la mitad de lo que tuvo aquí. En su cabeza igual experimentan otros.

¡Tienen a su lado tanta gente con ganas de dinero...! Cuando hablaba usted de recortes salariales y demás, no se le olvide que la mayor parte del dinero del plan de saneamiento está en los bolsillos de los futbolistas y de sus queridísimos mánagers, metidito bien doblado por ustedes, los directivos. ¿O no?

Rotundamente, sí. Se han pagado barbaridades y así no se puede seguir ni un minuto más. Lo debemos entender todos: directivos, jugadores, familias, mánagers... ¡Todos!

Otra curiosidad. Se traería a Farinós, ¿pero qué jugador quiso fichar y no pudo?

Siempre me quedará la duda del brasileño Jardel. He hablado de él muchas veces y siempre me contestaban lo mismo: que mete goles, pero en Portugal. Y también los metió en Turquía y volvió, y sigue metiendo goles. Eso me recuerda una vieja historia valencianista...

¿Cuál es?

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¡Ja, ja! El señor que trajo a Waldo le dijo a la directiva del Valencia de entonces que en Brasil había un jovencito que apuntaba maravillas: era Pelé.

¿Y no lo quisieron?

No se atrevieron, hablaron, era muy joven... Vamos, que pudimos cambiar la historia del Valencia.

¡Y del mundo mundial!

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