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Johann Muehlegg aún es alemán

Si quisiera, podría volver a competir con Alemania, y su madre, Magdalena, sostiene que "volvería a casa si no contaran tantas historias en torno a él".

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Ciertas cosillas que pasaron en Auschwitz, por ciertas teorías de las SS, aún afectan a Johann Muehlegg. Porque además de español, Juanito es todavía un ciudadano alemán de pleno derecho que paga (religiosamente) sus impuestos en Baviera y que se declara ferviente admirador del jefe bávaro de la CDU-CSU, Gerd Stoiber, un católico tan radical como el mismo Muehlegg o como Justina Agostinho, su consejera espiritual. ¿Qué tienen que ver Auschwitz, las SS y los judíos con que Muehlegg aún sea alemán? Todo: la Constitución federal, promulgada en Bonn el 23 de mayo de 1949, establece en su artículo 16,1 que "la nacionalidad alemana no puede ser retirada". Eso lo hicieron Konrad Adenauer y sus legisladores para evitar que en el futuro pudieran reproducirse las leyes nazis que despojaron a los judíos alemanes de su nacionalidad, privándoles de derechos constitucionales y abriendo las puertas de Auschwitz y los otros konzentrationlagers: los campos de la muerte. Cuando Muehlegg se naturalizó español, no perdió su nacionalidad alemana: por ley, eso es imposible. Y el tampoco pidió ser declarado apátrida.

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Altares y sacerdotes. O sea: Johann Muehlegg, el Torero de Allsgau, sigue siendo tan alemán como, por ejemplo, su teléfono celular... y su hotel de apartamentos en Marinau, en las proximidades de Múnich y de los Alpes bávaros. "Sé que, con el corazón, Johann querría seguir en Alemania y estar aquí, pero se fue porque no le dejaban tranquilo con todas esas historias en torno a él. Si eso se acabara, podría volver, porque tiene a Baviera en el corazón, pero ahora parece muy difícil", declaró, tras el segundo oro de Salt Lake, Magdalena Muehlegg, la madre de Johann, al periódico Die Welt. El Welt (Mundo) exhibe curiosas fotografías de Juanito en poses espirituales, ante altares o sacerdotes... y con la escolta de Justina Agostinho. El mismo Muehlegg confirma siempre que puede que su corazón tiene los colores blanco y azul, los de Baviera.

Joseph y Magdalena, sus padres, se separaron: lo mismo que le pasó a Juanito con su esposa, Monika. "No veo mal en que Justina le acompañe a todas partes, si él se siente bien estando a su lado", remata Magdalena Muehlegg. La curandera portuguesa se hizo indispensable para Juanito desde que le curó unas diarreas en 1995. ¿Con agua bendita? Ahí reside el origen del cachondeo de los alemanes y de la incomodidad de Johann Muehlegg con los periodistas de su país. Y Juanito, según la Carta Olímpica (Art.46), podría volver a competir con Alemania cuando él quiera, así que pasará un mínimo de tres años. Alemán es, desde luego. La culpa, de las SS.

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