Muehlegg vive al margen del equipo
La noche de su segundo oro brindó con la delegación española, pero luego se fue a la cena de su patrocinador.


Estos días de gloria, Johann Muehlegg, doble campeón olímpico, vive en una casa del pueblecito de Midway, a unos 10 kilómetros de la pistas de Soldier Hollow, completamente insertado en lo que podría llamarse El Clan Juanito o, por otro lado, La República Independiente Muehlegg.
En esa casa de Midway acompañan a Muehlegg su hermano Martin (que hace las funciones de representante), su entrenador, el noruego Ola Berget, y el curioso matrimonio portugués formado por la santera Justina Agostinho, de curiosos ojos azules, y su esposo, Miguel, que coge el teléfono en Midway y hace las veces de... cocinero.
El aislamiento de los Muehlegg del resto del equipo español de fondo llega a tal punto que Johann y Martin ni siquiera se sentaron a cenar con el resto de la delegación de esta especialidad en la noche victoriosa del jueves. Recién condecorado con la segunda medalla de oro, llegó al escenario de la cena oficial española, hizo un brindis protocolario (vino espumoso) para las cámaras... y se fue a otra cena que le importaba más, convocada por Fischer, la firma de esquíes y material deportivo. Le escoltaban su hermano Martin y la inseparable Justina Agostinho, la portuguesa madurita que proporciona a Muehlegg agua bendita y todo el material de santería y altares.
"Esto es así por la influencia del hermano, Martin: nadie puede imaginar hasta qué punto llegaba la amistad entre Johann y el resto del equipo, pero el hermano le convenció de que para él era malo seguir a las órdenes de nuestro técnico, Daniele Petrini", confesaba después de la cena el esquiador cántabro Gutiérrez. "Martin tiene una gran influencia en las decisiones de Johann", admitía Petrini.
Para hablar con Johann Muehlegg, hay que conectarse a un teléfono celular con prefijo de Alemania, cuyo contestador está en alemán... y casi siempre está en manos de Martin.
Así, el clan o Team Muehlegg se perdió, envuelto en oro, en la noche victoriosa de Salt Lake City. Juanito, aspiraba, sobre todo a "una buena botella de Rioja". ¿Y mujeres, novias? "Cuando termine todo esto", razonó el Rey de Soldier Hollow. Con permiso de Martin y Justina.
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Ritos especiales
El candelabro de los siete brazos que preside decenas de rituales en las mejores tradiciones esotéricas y de la santería, acompaña los rezos de Johann junto a Justina y algunas imágenes religiosas de lo más kitsch. El agua bendita siempre está presente. "Sólo hay un Dios y es en el que Johann cree, el bueno de los católicos, no el de los protestantes alemanes: los alemanes han sido malos con Johann", contó Justina, asidua visitante a la Semana Santa de Sevilla.