Así son los "extranjeros" del deporte español
Vienen de los cinco continentes, y entre todos poseen cientos de récords de España, decenas de marcas continentales y planetarias. Son los deportistas nacionalizados, un fenómeno mucho más común en el deporte español de lo que podría parecer.

La polémica por el origen alemán del esquiador nacionalizado español Johann Muehlegg no es ninguna novedad. Desde que el ámbito profesional llegó al deporte en España, las selecciones nacionales se han nutrido de representantes nacidos más allá de las fronteras oficiales.
Alemanes, colombianos, marroquíes, estadounidenses, kirguizos, rusos, ucranianos, checos, argentinos, brasileños, cubanos, nigerianos... la mayoría de ellos han protagonizado algunas de las páginas más importantes de la historia deportiva en España. Entre todos, poseen cientos de récords de España, y decenas de marcas continentales y planetarias. Han dado a España medallas europeas, mundiales y olímpicas. Y la mayoría de ellos se identifica por completo con su país adoptivo.
Pocos deportes se salvan del fenómeno de la inmigración. Y existe desde tiempos inmemoriales: nombres como Puskas y Di Stéfano, nacidos en Hungría y Argentina, respectivamente. Sin salir del fútbol, los Donato, Catanha y Pizzi (dos brasileños y otro argentino), son las incorporaciones más recientes a la selección nacional.
Hasta 50 nacionalizados
Un vistazo al deporte español revela, por añadidura, que las nacionalizaciones son numerosas. Un repaso por las federaciones muestra hasta una cincuentena de deportistas asimilados. Porque por encima de los grandes campeones, como el medalla de oro Martín López Zubero, disciplinas como la esgrima, la hípica o incluso el billar cuentan en sus filas con figuras extranjeras.
Sin embargo, la actitud de Muehlegg es una excepción. El "frenesí españolista" mostrado por el esquiador bávaro (sus cien metros finales bandera en mano, sus continuas alusiones elogiosas al Rey...) contrastan con aquel gesto de Juan Antonio Pizzi, que no quiso celebrar un gol en un amistoso contra Argentina.
La mayor parte de las nacionalizaciones se producen por motivos políticos, económicos o familiares. Entre las primeras, destaca el éxodo cubano como consecuencia del régimen de Fidel Castro. Un éxodo que no sirvió para que la saltadora Niurka Montalvo o el waterpolista Iván Pérez pudiesen representar a España en los Juegos Olímpicos de Sydney, ambos vetados por las autoridades deportivas de la isla.
El éxito, la tónica general
La nadadora Nina Zhivanevskaia se enamoró de su marido español durante unas vacaciones en Torremolinos; el ajedrecista Alexei Shirov decidió afincarse en Tarragona porque no pudo regresar a su país tras la caída de la Unión Soviética; Catanha se nacionalizó porque quería vestir la camiseta de España; y Talant Dujshebaev, originario de Kirguizia, se define a sí mismo como "de Santander".
Noticias relacionadas
Mención aparte merecen los deportistas españoles con apellidos que vienen de lejos. Theresa Zabell, doble campeona olímpica, nació en Inglaterra, pero ya su infancia la disfrutó en Málaga. O los judokas Uematsu, los hermanos Kiyoshi y Kenji, de padre coreano pero ambos nacidos y criados en Portugalete.
No obstante, el patrón general que viste a los extranjeros "españolizados" es el del triunfo. Casi todos ellos han provocado un giro de 180 grados en sus respectivas disciplinas, y han llevado al deporte español a éxitos internacionales inalcanzables hasta su llegada. Y sus victorias, gusten o no, llevan oficialmente el sello de España.