Lección del Madrid al Panathinaikos
Dirigido por un gran Djordjevic, el equipo blanco dominó en todo momento el choque y aseguró así el segundo puesto de su grupo.

Termina la travesía del desierto para el Real Madrid. El equipo blanco despidió la primera fase de la Euroliga con una excelente actuación y una victoria de gran mérito en pista del Panathinaikos, un rival inaccesible los últimos años y que en la primera vuelta se había impuesto en feudo madridista. Scariolo y sus jugadores han tomado la revancha, mostrando su orgullo ante la adversidad, las lesiones, y evidenciando un plausible fair-play, ya que el precio de esta victoria es muy alto: tendrán que medirse al temible Kinder Bolonia en la siguiente fase.
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Una derrota habría supuesto la entrada en un grupo menos temible, pero el Madrid no quiso especular con su orgullo. Salió a ganar, con enorme intensidad desde el primer minuto, y completó una exhibición frente a un Panathinaikos desmotivado al principio y, cuando quiso reaccionar, desarbolado por el ímpetu madridista.
Contraataques. Gran defensa y fulgurante contragolpe. Esas fueron las armas básicas del Real Madrid, que controló de principio a fin, con ventaja máxima de 18 puntos. Djordjevic estuvo pletórico, con gran respaldo de Llorente y, sobre todo, del joven Raúl Mena, que tuvo un fantástico debut internacional. Espléndido en dirección, el Real se mostró también superior en las zonas, con Tarlac siempre sólido y un Struelens que vuelve por sus fueros. También Edu Hernández puso su granito de arena.
En las alas había temor, por las ausencias de los Albertos, pero Lucio Angulo cuajó un partido soberbio, en defensa y ataque, y Vukcevic, aunque de modo más intermitente, también fue útil en muchos aspectos.Con todo resuelto, Scariolo se permitió el lujo de darle unos segundos de juego al júnior Maciej Lampe, otra perla de la cantera.
