Salt Lake City | Esquí de fondo

Que siga la fiesta

Muehlegg regresa hoy al escenario donde consiguió el oro: "Si hoy aprieto a tope con mi turbodiesel, muy pocos podrán seguirme".

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Don Johann Muehlegg, Juanito I, el Rey de Soldier Hollow, regresará hoy al escenario de su gran hazaña:, este Valle del Soldado, Soldier Hollow, en el corazón de las montañas de los indios ute. "Ziii, quiero que siga la fiesta que empezó con la medalla de oro en los 30 kilómetros cross crountry", aulla Muehlegg desde su casita del pueblo de Midway, batida por los cuatro vientos y la nieve seca.

Pues la fiesta de Don Johann, si sigue, continuará desde las 17:15 horas de España (9:15 de la mañana en Utah), cuando se dará la señal de partida para los 20 kilómetros pursuit, como dice el propio Muehlegg. Se trata de una prueba de fondo mixta que comienza con 10 kilómetros estilo clásico: un esquí detrás de otro, como hace el presidente Aznar.

Cuando todos acaben esta primera manga, para lo que se debe necesitar algo menos de una hora, se receta descanso hasta el mediodía de Salt Lake City (20:00 horas en España) y entonces llega el tramo final del "pursuit": 10 kilómetros cross country, en plena libertad y a todo trapo. No como hace José María Aznar, sino como le gusta a Juanito Muehlegg, un tractor que rezuma vatios de potencia, Indurain de Baviera convertido en máquina quitanieves...

Y Muehlegg sabe lo que le espera: "Mi negativa a salir en los 15 kilómetros clásicos está clara: se debe a un ensayo para ver cómo salen las cosas en el pursuit y en la última prueba de 50 kilómetros. Si aprieto a tope con mi turbodiesel, no va a ser fácil para los demás esquiadores: yo conozco bien el recorrido. Pero sé que mi peor rival, Elofsson, se retiró en los 30 kilómetros para reservar fuerzas para este día de hoy: tenemos que ser conscientes de que estará muy bien preparado".

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La expectación que genera Juanito es enorme. El noruego Bjoern Daehlie, el fondista más laureado de todos los tiempos, que ahora trabaja para un canal de televisión de su país, entrevistó ayer a Muehlegg. El nórdico es un dios: ocho veces campeón olímpico, nueve campeón mundial y vencedor en seis ocasiones de la Copa del Mundo.

El Team Muehlegg Leina Werke, nombre comercial de la sociedad deportiva que agrupa a Muehlegg y a su grupo de trabajo, ha reconocido minuciosamente la situación desde su cubil de Midway, mientras que los despechados alemanes siguen insistiendo en las invocaciones espiritistas de Juanito y todos los suyos, incluida Justina Agostinho. Dicen que Muehlegg anda como anda porque bebe agua bendita de manos de la portuguesa. Que se la den a los presidentes Aznar y Schröder, a ver si con sus vatios de potencia hacen lo mismo que Juanito. Si fuera así, Justina Agostinho for president.

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