Primera | Real Madrid

"¡No somos madridistas, somos morientistas!"

AS estuvo en Cilleros con las primas cacereñas de Morientes.

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Mira, nosotras no somos madridistas, sino morientistas. Cuando mi primo Fernando juega, vemos el fútbol, pero cuando le quitan... El otro día marcó cinco goles y el Madrid ganó por 7-0, pero si hubiera perdido por 7-8 y él hubiera marcado esos cinco goles, para mí sería la misma alegría". Quien habla así es Mari Ángeles Torres Sánchez, prima hermana y fan incondicional del 9 madridista. "Por eso mismo", le interrumpe su hermana Mari Carmen, "nos sienta tan mal que digan que es de Sonseca. ¡Si todos sus familiares paternos y maternos estamos aquí!". Como adivinarán, la cita tiene lugar en Cilleros (Cáceres), donde vive la familia del delantero del Real Madrid y donde no están dispuestos a dejar escapar a su ‘hijo’ más famoso.

Cilleros es una población de 2.140 habitantes situada en la Sierra de Gata y que luce con orgullo la ascendencia de un ilustre goleador. "Es verdad", matiza Mari Ángeles, "que Fernando es futbolista, sobre todo, porque trasladaron a su padre a Sonseca, que es un pueblo con una enorme afición al fútbol. Pero eso no significa que sea de allí. Él mismo, cuando la riada de Badajoz, dejó claro que se sentía extremeño. Pero claro, como es una estrella, es de allí, aunque si hubiera sido un delincuente, habrían dicho que era de aquí sin pestañear". ¿La verdad? Que Morientes se ha criado a mitad de camino entre Sonseca, Cilleros y... Acehuche, la ciudad cacereña en la que realmente estaba destinado su padre cuando Fernando nació y en la que vivió hasta que a los cinco años hizo las maletas para instalarse en Sonseca.

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Aclarado el error de partida, la conversación deriva hacia las anécdotas que protagoniza el primo Fernando, un personaje ligeramente diferente del que conocemos. El primo, como dicen las hermanas Torres, "es el bromista de la familia, un chico sencillo, que sigue viniendo una vez al año a Cilleros para estar con nosotras y descansar un poco".

¿Hay algún rasgo que le distinguiera como niño?. "Sí", contestan al unísono, "que desde siempre dijo que quería ser futbolista". "Cuando estaba en el colegio y veía una libreta abierta", cuenta Mari Ángeles, "hacía un autógrafo. Y, al reñirle, les decía: Guárdalo para cuando sea famoso". "Nosotras pensamos que llegaría, pero nos ha sorprendido lo lejos que está", concluyen con la mirada ilusionada.

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