Mundial 2002 | Amistoso España-Portugal

Mi música es tu gol

Epidemia de Operación Triunfo antes de la primera prueba para el Mundial, con Puyol de central y Morientes junto a Tristán, nuevo ataque.

J.J.Santos
Actualizado a

El fuerte de nuestros internacionales no es la música. Salvo Juanfran, nadie se arrancó a cantar con los chicos de Operación Triunfo. Tampoco somos muy originales a la hora de buscar título a la canción mundialista. El espabilado de turno dijo: "Cambiamos voz por gol y ya está, Mi música es tu gol". Vale. Camacho, el más locuaz en la visita a la famosa Academia de música, parece haberse contagiado de tal perfil plano y hoy hará las pruebas justas, pocas para las fechas en las que nos encontramos. Puyol jugando de central. Ya está. Principio y fin. No podemos considerar como prueba que Salgado vuelva al carril derecho, ni que Helguera comparta sitio con Valerón en el centro, ni que Morientes tenga a Tristán de compañero en la punta. Esos cambios los marcan las lesiones.

Creo que Camacho tiene en la cabeza el bloque del Mundial y eso hará que las sorpresas en futuras convocatorias sean escasas. Si acaso quedarán en el aire tres o cuatro plazas para los que deslumbren. Una de ellas se la intentará ganar el bético Joaquín cuando debute hoy en la segunda parte contra Portugal. Bonito destino el del jerezano, con su ídolo Figo en el otro bando. Vamos, que si el tal Bisbal, Chenoa o Bustamante quisieran aspirar a estar en Corea, lo iban a tener muy crudo. Como mucho, el seleccionador haría hueco a Rosita, que dicen ya es Rosa de España. Con otras palabras: el pescado parece estar vendido a tres meses y medio del comienzo del Mundial.

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Sin Hierro y Raúl. Camacho no acostumbra a quejarse y en Barcelona no ha roto la norma. Y eso que le faltan los dos jugadores más emblemáticos, los que deberán llevar el peso del equipo: Hierro y Raúl. Ausencias de cuidado para jugar contra un rival que está metido en el mismo saco que nosotros. Portugal no es favorito pero siempre entra en las segundas opciones a la hora de apostar. En Montjuïc se ventila algo más que un amistoso. Ha llegado el momento de ilusionar al aficionado. La sombra de la pasada Eurocopa, ahora que el morlaco asoma el morro por chiqueros, se hace alargada. El seleccionador lo sabe y busca la linea más recta, la más directa entre el punto donde nos encontramos y el que siempre hemos soñado. Los aficionados tendrán que engancharse sí o sí. Y para ello nos piden que hagamos protagonistas a los nuestros. Bien. Lo haremos si los compromisos publicitarios les dejan un hueco para transmitirnos sus sensaciones.

Recuerdo que el último amistoso jugado aquí sirvió para aumentar la autoestima. Dos certeros cabezazos tumbaron a la rocosa selección italiana. Se espera repetir hoy, tras un parón muy largo sin actividad del equipo nacional y con las dudas de un Mundial que ya está ahí. Cantantes tenemos, pero necesitamos una música pegadiza que nos represente dignamente.

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