No provoquen
La Federación Internacional de Patinaje sancionará, para no herir al público, a las parejas que recurran a movimientos o canciones de orientación sexual.


Bárbara Fusar y Maurizio Margaglio, la pareja italiana campeona del mundo en artístico, destapó el pastel con su queja a la Federación Internacional de Patinaje (ISU). "A nosotros no se nos puede acusar de orientaciones sexuales en nuestros concursos, porque salimos a competir con I Will Survive, de Gloria Gaynor, pero no comprendemos cómo la ISU amenaza con castigos si se recurre a movimientos o canciones de expresa orientación sexual con la excusa de que se podría herir al público. ¿Cómo se interpreta esto? ¿Cómo se puede trabajar bajo esta presión?", han declarado Fusar y Margaglio a la stampa italiana presente en Utah.
Y, la verdad: la culpa de la movida no fue de ellos. En todo caso, de los rusos. O de las rusas, las patinadoras nanochkas, las muñequitas de trajecitos sugerentes y de tanto parecido con... Anna Kournikova.
El patinaje artístico ha evolucionado considerablemente desde que la llamada "pareja real británica", Jayne Tonvil y Christhophe Dean, consiguiera el histórico y sensacional "pleno al seis" en los Juegos Olímpicos de 1984 con una mayestática, inolvidable interpretación del Bolero de Ravel. Cuando las rusas se destaparon, a la caída del Telón de Acero, las cosas fueron progresando hacia números, trucos, pases y músicas que fueron pareciéndose en ocasiones a lo que hace la sugerente Demi Moore en Striptease y no a aquel Bolero de Ravel de Sarajevo.
En enero pasado, tras el Europeo de Lausana, la ISU apretó el botón de la luz roja: los rusos, Vadim Prusenko sobre todo, y los flamantes campeones olímpicos en el Delta Center de Salt Lake, Elena Berezhnaya y Anton Sikharulidze, conseguían poner el hielo de los skate rinks al rojo vivo.
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Una cosa ardiente, vamos: para más razón, véase la pose final de Sikharulidze y la Berezhnaya, una monada roja y rubia con los azules vestida (?) con un miniconjunto rojo escarlata (rojo soviético, no...) capaz de arrebatar los sentidos a un patriarca del Templo mormón (ver imagen de la derecha).
Así que, gracias a las nanochkas, la ISU cambió la normativa y amenazó con sanciones si las cosas y las posturas seguían como iban... y como van. Los pobres patinadores italianos, que recurren a Gloria Gaynor y no mucho más, no saben qué hacer. Pero al final, siempre gana Berezhnaya. O, de otra manera, y fuera de las pistas de tenis, Anna Kournikova. Lo de Tonvil y Dean, la "pareja real" de Sarajevo pertenece al paleolítico inferior.