Todos a hacer esquí o... curling
Comienza a perfilarse un plan para ponernos a todos los españoles a practicar los deportes de invierno. Igual que Santana impulsó el tenis, Paquito Fernández Ochoa el esquí, Nieto las motos o Ballesteros el golf, ahora se quiere aprovechar la candidatura de Jaca a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 para explicarnos que no todo es esquiar, que existen también otras especialidades como el esquí de fondo o los deportes de hielo. Por eso la Federación Española se va a dividir en dos: una para todas las actividades que se practican sobre la nieve y otra para las que se realizan sobre hielo.
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Aprovechar el tirón de la medalla de Muehlegg es más fácil. El esquí de fondo viene a ser como correr por el campo. Sólo hay que cuidar la nieve caída en las pistas forestales próximas a las estaciones de esquí para crear el escenario apropiado. El esquí de fondo tiene sus ventajas: no hay que esperar colas en los remontes, es menos peligroso, se integra más en la naturaleza y permite una preparación física óptima. Lo de los deportes de hielo es otra historia. Hacen falta instalaciones y, de momento, no existe demanda alguna para rentabilizarlas. Pero la candidatura de Jaca 2010 quiere impulsarlas.
Lo primero que habría que vencer es el rechazo que nos producen algunos deportes. El curling, por ejemplo. Algo tendrá cuando en Salt Lake City se agotaron las entradas y la NBC no lo va a televisar en abierto. El curling es una actividad ancestral, cuyo primer testimonio data de 1511, y de su práctica dio fe el pintor flamenco Pieter Breughel. Holanda y Escocia se disputan su invención, cuando a alguien se le ocurrió deslizar una piedra sobre las superficies heladas para detenerla en una diana. Así de simple. Ahora se trata de convencernos de que no es algo cómico, sino algo muy serio. Todo es probar.
