Ferrero es la clave para evitar el drama
La reacción de Corretja permitió a España anotarse el doble. Ferrero intentará rematar ante El Aynaoui, porque si no habrá agonía segura.
Volvió Corretja, y lo hizo, esta vez sí, en el momento preciso, cuando parecíamos el explorador en la olla. Regresó para cerrar el grifo por el que se escurría el partido. Fue, justo y como siempre, cuando nadie le esperaba. Entonces, de repente, empezó a jugar bien, a gustarse (mucho), a mostrar su rabia incontenida, testosterona saltimbanqui, entre Bisbal y Bustamante. Y el público enloqueció, claro.
El primer set fue un susto (2-6) y el segundo una revancha (6-2). Pero en el tercero sucedió todo lo verdaderamente importante, porque ninguna de las parejas parecía en condiciones de recuperarse del golpe. Con Balcells groggy, Corretja se convirtió en el protagonista y él solo fue capaz de contener a sus rivales y luego resucitar a su compañero.
Porque aunque Balcells no tenga su día (ayer, por ejemplo), es un jugador esencial ya que es el nexo de unión entre la gente normal que tiene granos y las superestrellas de Hollywood con raqueta. Da la impresión de que cualquiera pudiera estar allí abajo a poco que se dejara crecer las piernas y las patillas.
En la muerte súbita de la tercera manga, donde estuvo el alma del partido, Marruecos desaprovechó una bola de set con 7-8 que le dejó la eliminatoria en las manos. Pero no las cerraron. Y España sentenció en su segunda oportunidad (10-8). Difícil entender a toro pasado por qué el equipo marroquí se acochinó en tablas y no se atrevió a poner en el doble a El Aynaoui, su mejor tenista, el único que nos da miedo.
El resto del partido fue poco más que alargar una historia ya terminada, tiempo para pensar en hoy, para escuchar a Corretja dirigirse en catalán a Balcells, "¡Teu!" ("¡Tuya)", tiempo también para sorprenderse por las castizas e irreproducibles exclamaciones del españolizado equipo marroquí.
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Hoy sucederá algo importante. Con Marruecos con la soga al cuello, Ferrero y El Aynaoui disputarán un partido que ya se hace enorme incluso antes de empezar. Por un lado, quizá el tenista más en forma del mundo, El Aynaoui. En lo que va de año ha ganado un torneo, Doha, y en los otros que ha jugado ha sido eliminado por el que luego resultó campeón: en el Abierto de Australia cedió ante Johansson y en Milán ante Sanguinetti.
Los números. En la otra esquina estará Ferrero, un jugador sublime cuando coge la postura y cuya progresión le lleva directamente (y pronto) a lo más alto. Pero entre ellos, una estadística asesina: se han enfrentado cuatro veces y siempre ha ganado el marroquí. Esta vez debe ser distinto, porque de otro modo la eliminatoria llegaría a un quinto partido en el que las raquetas temblarían tanto que se podría hacer mayonesa. Allí estarían Arazi y Corretja... o Costa. El que se atreva a salir se jugará la eliminatoria y buena parte de la paz y el buen rollo del que ha disfrutado el equipo en los últimos tiempos. Casi mejor que gane Ferrero.