Ensaimada y sobrasada
La ensaimada es dulce como el desayuno y la sobrasada es fuerte como el aperitivo. Los dos alimentos dejan sabor a Mallorca y ambos se parecen a los equipos que se enfrentan hoy. El Mallorca ha tenido épocas dulces, y ahora está en el periodo peligroso de las borracheras a las que anima la sobrasada. Y con el Barça pasa tres cuartos de lo mismo, aunque ahora este equipo tan alocado y contradictorio vuelve a estar como si iniciara el desayuno de la Liga.
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La recuperación del Barça se parece un poco a la digestión: como si hubiera comido piedras, esta temporada ha ido a trompicones, mirando de reojo y con envidia la regularidad del Real Madrid. Ahora que el rival de siempre ha perdido pie -y a Zidane y a Raúl-, parece haber caído en estado de gracia y otra vez está a punto de comerse la ensaimada liguera. Parece que este equipo sólo se recupera, como los ejércitos cobardes, cuando cae el enemigo en los metros finales.
El Mallorca, que padece de parecidos síntomas, es un enemigo muy malo. Supongo que Rexach habrá aprendido las lecciones pasadas, y no es fácil intuir que ya las tenía aprendidas de antiguo, pero es tan tozudo como Cruyff, su maestro más visible. En fin, estamos ante un encuentro muy sabroso. Se verá si es de ensaimada o de sobrasada, de primera o de segunda parte; si es, para el Barça, de sobrasada, puede seguir manteniendo en jaque al Madrid. Pero si el Mallorca lo convierte en un desayuno es probable que el Barça vuelva a las andadas. Apuesto por la sobrasada, qué remedio.