Salt Lake City ya está en marcha
La ceremonia inaugural se celebró entre fuertes medidas de seguridad y con el recuerdo del 11-S. España se juega hoy con Muehlegg su primera opción a medalla.

El efervescente patriotismo estadounidense vivió en la madrugada de ayer otro día de gloria con la ceremonia inaugural de Salt Lake City. El presidente George W. Bush, volvía a apelar al patriotismo, en compañía de Colin Powell, Secretario de Estado, mientras decenas de francotiradores apostados en las cercanías y helicópteros de combate vigilaban el escenario.
La heladísima noche, precedida de un día de perros tuvieron que aplazar los saltos de esquí, subió de temperatura a medida que irrumpía el recuerdo del 11-S. El momento de máxima emoción se produjo cuando ocho atletas portaron la bandera estadounidense que presidía... las Torres Gemelas y que, recuperada de los escombros del Ground Zero, llegó a Salt Lake City como si fuera el cadáver incorrupto de George Washington.
Las notas musicales las pusieron, entre otros, Sting, la banda de Trompetas del US Army y el Coro del Tabernáculo Mormón, que se ha convertido en el verdadero rostro humano de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (LDS). Y cuando hace apenas unas horas dejaban de sonar las notas festivas de la ceremonia inaugural, hoy, a partir de las 20:30 (hora española), el debate sobre las medallas de los nacionalizados abrirá un nuevo episodio.
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La final de los 30 km es la gran oportunidad de medalla en estos Juegos para Johann, Juanito Muehlegg... y para España. Éste es un Juan Español que se entrena por libre, fuera del control de la Federación (que rezonga y se resigna: qué remedio), que lleva ya tres semanas bajo la nieve de Salt Lake City, al margen de la delegación española, que nació en un lugar de la Mancha de Alemania llamado... Marktoberdorf, y que usa un teléfono celular con prefijo... alemán. Pero todo esto se daría por bueno si Muehlegg sumara hoy la primera medalla española: "Lo que me queda es esquiar como sé, hacerlo bien. Si lo logro, estaré arriba".
¿Muy arriba? ¿Tanto como el sueco Per Elofsson, el gran rival del Juanito? "Hay mucha igualdad entre nosotros; todo dependerá de pequeños detalles", asegura Muehlegg. No se prevé que ningún mormón vaya a regalarle a Muehlegg la Biblia en plena carrera. Peor sería que alguien apareciera con el Corán...