Yo digo JUAN MORA

Quitamos el esquí y el resto es chino

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Los Juegos Olímpicos de Invierno nos resultan cada vez más exóticos. Crecen a una velocidad que no es la misma que la nuestra. No es que España sea un país que viva de espaldas a la nieve, pero sí al hielo, y es precisamente por ahí donde se agrandan los Juegos. Aquí no se hielan los ríos ni los lagos, aquí no vivimos semanas enteras bajo cero, aquí no hay palacios de hielo porque no hay demanda. Por eso nuestra representación olímpica de invierno no crece en la misma proporción que el resto de los países participantes. Se incorporan actividades que aquí nos suenan a chino.

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En España, todos los deportes de invierno se agrupan bajo una sola federación. En países donde estos deportes son tradicionales, hay hasta siete federaciones distintas. Es absurdo competir contra ellos. En nuestra cultura, el curling nos deja perplejos, el biatlón no lo llegamos a entender pues más natural que esquiar y tirar será correr y tirar, y no por ello esta doble actividad es considerada deporte, la especialidad de baile en el patinaje artístico debiera ser eso, baile, no deporte, y lo del skeleton ya nos parece que es rizar el rizo, porque puestos a ir en un trineo boca abajo, ¿por qué no haciendo el pino?

Por todo esto, que tengamos siete representantes en Salt Lake City ya está bien. Tres esquiadoras para optar a un diploma, dos esquiadores de fondo bajo la tutela de Muehlegg, que se hizo español como podía haberse nacionalizado de las Seychelles pues aquí jamás se entrena, y un snowboarder, porque lo de la tabla lo hemos cogido a tiempo y la juventud se ha decantado claramente por ella. Este equipo supone una más que digna representación para un país que vive del sol y en el que, gracias a ser el segundo más montañoso de Europa, podemos esquiar algo durante unos pocos meses al año.

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