Tenis | España - Marruecos

España ya sabe que sufrirá hasta el final

Ferrero venció con facilidad a Arazi, pero Corretja fue superado por El Aynaoui. Hoy se jugará un doble que puede ser fundamental.

Marruecos ha conseguido empatar a un punto la eliminatoria frente a España.
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Fueron dos gritos que salieron de las gradas y resumieron dos partidos. El primero fue eufórico y atávico: "¡Vamos maño!". Jugaba Ferrero y ganaba. El segundo sonó como una advertencia, algo desesperada quizá, como los sabios avisos que reciben los toreros desde el burladero: "¡Juégale al revés Álex!". Corretja jugaba y perdía.

España cerró el primer día de su eliminatoria con Marruecos con empate a uno, lo que significa, hablando claro, que estamos otra vez en manos de Juan Carlos Ferrero, como en la final de la Copa Davis de hace dos años, como ocurrirá, seguramente, muchas veces más.

Porque después del fantástico partido de Ferrero ante Arazi, Corretja no apareció cuando se le esperaba para finiquitar la faena, y lo cierto es que ya no sorprenden estas ausencias en un buen jugador que lleva mal generar expectativas.

Hay ejemplos. Corretja no jugó ningún partido individual en la final de la Davis a pesar de que era el mejor tenista español sobre el papel y ahora es muy probable que sea sustituido por Costa si se llegara a un dramático quinto partido. Cuando no se le espera, como en aquel Masters de 1998 que ganó o en el pasado Roland Garros, en el que llegó a la final, decide sacar lo mejor de sí mismo. Cada uno es como es.

El relato de lo sucedido ayer se arruga ante la que hoy se nos avecina, pero también da pistas de los cartuchos a utilizar. Ferrero ganó a Arazi, una especie de Aladín con raqueta, genialoide y dejaditas, con un tenis más apropiado para ligarte a la rubia de la pista adyacente que para navegar por el mundo. Y cuando Ferrero se pone serio sobre tierra batida (casi siempre lo está), sólo Kuerten puede mirarle a los ojos.

Resumen, que es una delicia que Ferrero sea español porque no se esconde nunca, da igual que no tenga ritmo o que salga de una lesión. Ayer volvió a ser el de siempre, el replicante de un sueco, pero no de cualquiera, del mejor.

Y llegamos a Corretja, y a la vez nos tropezamos con El Aynaoui, el jugador que decidirá la suerte de la eliminatoria en su partido de mañana contra Ferrero, da igual lo que hoy suceda. Este marroquí tiene un físico estrambótico y desgarbado, más propio de alguien que midiera 2,25 que 1,93. Podría ganarse la vida apostando porque cualquiera aceptaría el reto de jugar al tenis contra él.

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Pues sucede que El Aynaoui es un tenista estupendo a base de rentabilizar dos golpes: saque y drive. Con la derecha casi le cavó una acequia al flanco izquierdo de Corretja. Con el saque le sacó de quicio. Y eso que el público estaba entregado con Corretja, por ese rictus butragueñil de indefensión que tanto vende. Pero hoy será necesario lucir el lado salvaje, jugadores, público, televidentes y el cura de Valverde. Desayunen bien, que hay batalla.

Ferrero: "No le tengo miedo a El Aynaoui"

"No me da miedo jugar con El Aynaoui el último día, a pesar de que nunca le he ganado en las cuatro veces que nos hemos enfrentado. Sin embargo, últimamente han sido choques muy duros y yo me encuentro con confianza. Ser el número uno del equipo es un orgullo y creo que he dado la talla. No quiero decir que sea el número uno de España... con mucha diferencia. He saltado a la pista sin nervios y mi reto para este año sigue siendo el mismo: ser el primero del ránking".

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