El Tyson-Lewis lo hacemos con la gorra
En España ya hemos organizado las más complejas y mejores competiciones deportivas: Juegos Olímpicos, Mundiales de fútbol, de atletismo, de natación, de esquí. También hemos celebrado la final de Copa Davis, una vez al año acogemos una de las pruebas más elitistas que hay como es un Gran Premio de Fórmula 1, somos el país que alberga más carreras de motos del Mundial. También hemos recibido a los mejores ajedrecistas del mundo, que no son huéspedes fáciles pues hay que atender los más mínimos detalles para que no pierdan la concentración ante la disputa del título.
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Vaya todo esto por delante para entender que hacer el combate Tyson-Lewis en España no es cuestión de capacidad. Eso lo hacemos en un santiamén. Máxime cuando un combate de estas características viene ya organizado por las industrias que están detrás de los dos púgiles. Lo que tiene que hacer el país que quiera la pelea es no poner obstáculos a la entrada de Tyson por los contenciosos que mantiene con la justicia estadounidense, y disponer de un escenario de gran capacidad para asegurar una taquilla colosal, pues una parte de ella serían los únicos beneficios que obtendría el organizador.
A Madrid le interesa el combate, pues la ciudad está en plena campaña propagandística por su candidatura olímpica. No tendría que poner un duro, por lo cual se volcaría en conceder todas las facilidades para que la pelea se celebrara donde fuera menester. Si Tyson es capaz de boxear en salones de los grandes hoteles de Las Vegas, en Madrid hay instalaciones más apropiadas, como puedan ser el Bernabéu, el Calderón y, sobre todo, la plaza de toros, cuyas características la convierten en el lugar idóneo, como sucedió en la época dorada del boxeo español. Estamos ante una buena ocasión para reactivarlo.
