La esencia del fútbol
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Algún alevín presente en la sala pudo pensar que estábamos contando las historias del abuelo Cebolleta. Pero no. Allí, ante los ojos vivarachos de niños que sueñan con la gloria, estaba la esencia del fútbol, la verdad de un deporte que los invitados al Foro Luis De Carlos han engrandecido en los últimos treinta años. Quedó claro el apoyo incondicional a la cantera pero con mil matices. Del Bosque se inmoló generosamente cuando recordó que son los clubes y no los entrenadores los que deben impulsar el salto de los canteranos al primer equipo. Butragueño recordó que los colegios también sirven para formar futbolistas de élite. Camacho presumió de los resultados de nuestras selecciones inferiores y Cruyff dio nuevamente un recital de sentido común.
Son sabios en la materia, hijos de una cantera que les dio todo en su vida pero con menos confort que en la actualidad. Por eso huyen de los intermediarios que enredan, del lujo desmesurado a la hora de tratar a los chavales que empiezan, de los intereses bastardos que frenan la carrera de una futura figura. Y no engañan. De cada mil niños que sueñan con llegar, novecientos noventa y nueve se quedarán en el camino, aunque jamás podrán pagar la formación que han recibido.
