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Los clavos decidirán en el Rally de Suecia

Llega la prueba más rápida del año, con tramos en los que los pilotos superan los 200 kilómetros por hora sobre superficies de hielo y nieve.

Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Si el vértigo es una constante en los rallys, en Suecia se multiplica este factor. Circular a velocidades que muchas veces superan los 200 kilómetros por hora sobre tramos totalmente cubiertos de hielo y nieve es algo al alcance de muy pocos... y siempre con la ayuda de los neumáticos de clavos, sin los que sería imposible siquiera avanzar un metro. Como cada año, esos pequeños elementos, los clavos, pueden inclinar la balanza en la lucha por el triunfo.

Y ese factor es el que más preocupa a Carlos Sainz, que un año más parte dispuesto a hacer lo mismo que ya consiguió en Finlandia: acabar con la hegemonía de victorias de los nórdicos, y que en esta prueba ya dura más de medio siglo. Pero de nuevo los clavos de Pirelli que usa el español le están dando problemas, ya que se desprenden de la rueda con gran facilidad.

Es un terreno en el que Michelin gana la partida con claridad, como demuestran sus veinte triunfos en las últimas 22 ediciones. Y es que la importancia de los clavos queda patente en sus datos. Un clavo pisa el suelo 500 veces cada kilómetro y a 120 por hora actúa alrededor de 17 veces por segundo. La energía que genera cada pisada de un clavo supera el kilowatio.

El secreto de Michelin no es que sus clavos proporcionen un mayor agarre, sino que se mantienen sobre el neumáticos siempre, no como ocurre con los Pirelli, que se caen según avanzan los kilómetros. Ayer, en el ensayo oficial del rally, que discurría por un tramo de sólo ocho kilómetros, Carlos llegó a perder cerca de una treintena de clavos de los 380 que monta su neumático. Y el rally cuenta con varias especiales de casi cuarenta kilómetros...

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En cualquier caso, su historial le coloca como el no nórdico mejor ubicado para acabar con la leyenda. Lo ha corrido siete veces, con cuatro segundos, un tercero y dos abandonos por avería. El problema para él serán precisamente los escandinavos, con los Peugeot de Harri Rovanpera y Marcus Gronholm, últimos vencedores, pero sin olvidar a Tommi Makinen y su Subaru (ganador en Montecarlo) y a Thomas Radstrom con el Citroën.

Fuera de los países nórdicos, además de Sainz, tan sólo los británicos Colin McRae (Ford) y Richard Burns (Peugeot) han mostrado alguna vez posibilidades de ganar. El resto de los participantes deberán ver los toros desde la barrera o, mejor dicho, la guerra de pilotos, coches y clavos en un rally que no sólo se jacta de ser el más deslizante del año, sino también el más rápido del Mundial. El año pasado Rovanpera promedió 109 km/h y eso, aunque no lo parezca, es mucho. Más vértigo, imposible.

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