Yo digo PEDRO P. SAN MARTÍN

Del Bosque no sintió pánico

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La pregunta más extendida en el descanso era: ¿Por qué el Madrid no ha sido el Madrid? Y la respuesta estaba escrita ayer en estas mismas líneas. Los blancos quisieron liquidar el asunto con tanta rapidez que se atenazaron mentalmente. El Athletic no sintió presión, no sintió miedo escénico, no tuvo que recular. En definitiva, la ansiedad traicionó al Real Madrid. A la vez, la tempranera lesión de Zidane cercenó en alguna medida la capacidad de creación y sorpresa madridista, dejando el partido en un encefalograma plano. Del Bosque no recurrió a maniobras tácticas inesperadas para resolver este problema. Eligió la vía de la paciencia, que quizás para el aficionado madridista fuera precisamente la de la impaciencia. Pero el técnico supo entender que pasito a pasito se llegaría al botín.

Si hubiera cundido el pánico en el banquillo madridista, habría significado la muerte. Pero no sucedió así. Del Bosque aguantó con el mismo planteamiento confiado en que la labor de desgaste iba a ser como una media estocada, lentamente letal. Incluso aguantó con Zidane sobre el césped a pesar de su tobillo maltrecho. Estaba previsto sustituirle cuando la situación se enderezara. Y así sucedió. Entonces llegó una doble maniobra de pizarra que fueron las banderillas negras para el Athletic. Cuando los bilbainos aspiraban a remontar el marcador adverso, se encontraron con la fuerza impulsiva de Solari y al brioso Guti, con ganas de pisar área. El Madrid, entonces, empezó a manejar el contragolpe apoyado además en un Roberto Carlos como un cohete y en el trabajo infatigable de Figo. Heynckes ya no tenía otra opción que apostar al ataque. El lento azote del Madrid había fracturado el aguante del equipo bilbaíno, que sorprendentemente mostraba más plomo en las piernas que los blancos. A Del Bosque le salió muy bien la operación de aguantar hasta el momento de asestar el golpe final. Un bonito duelo estratégico, que impacientó al graderío pero que tenía un premeditado fin. Al entrenador blanco no le desbordó la situación.

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