Un Madrid desfigurado
El Real Madrid de baloncesto está atravesando una etapa incierta. Se mantiene vivo en las tres competiciones, pero no responde a las expectativas que se formaron en torno al equipo cuando fichó a dos pivots de la NBA, uno de ellos con anillo de campeón además, y a un alero que era el mejor triplista de la liga griega. Tabak llegaba de los Pacers y había ganado el título en 1995 con los Rockets; Tarlac lo hacía desde los Bulls, y Vukcevic, desde el Olympiakos, donde metía el 48,4% de los triples que lanzaba. Se unían a Raúl López, el base de la generación de oro, a Djordjevic, a Herreros, a los Angulos...
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De ese equipazo, que suma cuatro derrotas en la liga ACB, las mismas que el Unicaja o el Tau, al que vamos a ver hoy en la Euroliga media un abismo. Sí, es cierto que las lesiones le han desfigurado y que ahora a quienes hay que llamar son a Hernández-Sonseca y Lampe, del equipo de la liga EBA, a Iturbe y Attruia, el sucesor de Jaumin, que llegó para tapar a Toñín Llorente, quien, por cierto, lo mismo tiene que jugar hoy unos minutos porque gente no hay. Pero, cadena de infortunios aparte, todo nace de unos fichajes desafortunados, pues no ofrecen el rendimiento esperado.
Tarlac y Tabak promedian 10 puntos por partido, una cifra ridícula para dos pivots NBA. Vukcevic ha pasado de meter un triple de cada dos en Grecia a meter uno de cada cinco con el Madrid. El fichaje de Llorente ha provocado la contratación de dos bases más, uno que fracasó y otro que ya veremos. Por eso hay que pensar en el futuro, que pasa por lo que decida Scariolo, un buen técnico de pésimo olfato, lo cual ya viene de cuando estaba en el Tau. Allí tuvo bajo su mando a Garbajosa quien, como aquí no le conocía nadie de lo poco que jugó, se fue a Italia para, desde allí, triunfar ahora en la Selección.
