Hoy por hoy no es dopaje
La testosterona es la hormona testicular masculina y su función es la de inducir y mantener los caracteres sexuales secundarios. Pertenece al grupo de esteroides anabolizantes, como la famosa nandrolona, tan en boga por lo sucedido en Italia a lo largo de los últimos meses, y cuyo consumo en el deporte tiene como objetivo aumentar la masa muscular y, en consecuencia, aumentar la potencia, la resistencia y la velocidad. Con todo esto, está claro que el deportista aumenta su rendimiento. Su uso está prohibido. Hay que manifestar también que su utilización no está, en absoluto, desprovista de efectos secundarios, como puedan ser lesiones de índole hepática, cardiovasculares, atrofia testicular y masculinización en la mujer, entre otras lesiones que tienen la consideración de importantes.
Noticias relacionadas
Su sola presencia en la orina en un control antidopaje no es suficiente para declarar que estamos ante un caso de positivo, repito. La relación testosterona-epitestosterona tiene que ser inferior a seis en condiciones normales . Y aún así, la Comisión Médica Antidopaje, cuando el jugador presenta una cifra que no está en esos límites, envía una notificación al club al objeto de que se le realicen estudios hormonales periódicos durante tres meses para ver cuáles son los niveles endógenos reales del jugador objeto del estudio.
Hay clubes que incluyen controles de testosterona en los que realizan a sus jugadores, pero no todos toman esa medida. Con lo explicado, quiero decir que la presencia en orina de la testosterona, incluso en cifras superiores a seis, no se puede considerar a priori como dopaje. La Comisión sólo se pronunciará al respecto, o archivará el expediente, cuando se hayan realizado todos los estudios hormonales solicitados al jugador. Y en el caso del joven futbolista del Espanyol Iván Díaz esto es lo que ha ocurrido.