Yo digo Juan Mora

Alemania ya no es el lobo feroz

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Hoy jugamos contra Alemania en el Europeo de balonmano. El partido es importantísimo. Y jugar contra los alemanes siempre es un trago. Sobre todo en balonmano, donde el físico cuenta tanto. Siempre hemos visto a los alemanes como unos tipos muy superiores físicamente: altos y fuertes, además de rubios, aunque esta condición no cuente para nada. Pero lo otro, sí. Cuanto más alto y fuerte, mejor. Se trata de un deporte de contacto, donde se permite el choque. Los alemanes altos y delgados no serán —por eso no serán tan buenos en baloncesto—, pero altos y fuertes lo son todos.

Noticias relacionadas

El equipo alemán al que nos vamos a enfrentar hoy tiene una estatura media de 195 centímetros y un peso medio de 93,6 kilos, comandados por el gigante Gragunski, que mide 2,14 metros y pesa 120 kilos. Pero resulta que nuestro equipo no está nada lejos del alemán con una media de 192 centímetros y 93,5 kilos. O sea, que no es para salir corriendo. Si altos y fuertes son ellos, los nuestros no se quedan atrás. Lo de que éramos bajitos y gorditos pertenece al pasado. Tanto es así, que nos hemos convertido en la bestia negra de Alemania. Desde que hemos crecido, Alemania vive de su pasado.

En el Mundial del año pasado les ganamos 31-22 en la primera liguilla; al final, ellos quedaron octavos y nosotros, quintos. En los Juegos de Sydney 2000, les ganamos en cuartos por 27-26; ellos fueron quintos y nosotros, terceros. O sea, que hay que ir a por Alemania sin complejos, sin rodeos y sin excusas. Ellos eran buenos, tanto que podían hacer dos equipos, pues cuando no quedaba campeona la República Federal de Alemania, quedaba la República Democrática Alemana. Pero eso era antes. Ahora no nos meten miedo. El enemigo, como dice el seleccionador, somos nosotros mismos.

Te recomendamos en Polideportivo