Mirando a las musarañas
Las Selecciones de baloncesto y balonmano andan inmersas en unos Europeos cuyo primer objetivo, la clasificación, la van a conseguir sin bajarse del autobús. La de balonmano disputa ya la fase final en Suecia, pero comienza con la clásica liguilla que hay que jugar para eliminar un solo rival. Y está claro que no vamos a ser nosotros. Lo que pasa es que hay que hacerlo bien, porque en la segunda fase cuentan los resultados que se consigan ahora. Y en baloncesto, nadie pone en duda la clasificación. Sin embargo, en los dos deportes nos hemos llevado una pequeña decepción. Está faltando casta y profesionalidad.
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Con Grecia perdimos en baloncesto. Es algo que puede ocurrir siempre. Incluso con Gasol y la 'Bomba' Navarro en la cancha. Ya sabemos que en baloncesto nunca vamos a ser campeones del mundo y, casi nunca, campeones de Europa. El último Eurobasket no lo ganamos, pero sacamos a la Selección a hombros. Ayer, podíamos perder. Nadie se iba a rasgar las vestiduras. La clasificación para el Europeo no iba a peligrar. Sólo pedíamos un poquito de orgullo para que la victoria de Grecia no fuera un paseo militar. Y lo fue. Tanto es así que si llega a haber más cuartos, acabamos perdiendo por 100 puntos.
Demasiados despistes y demasiados desaciertos. Es decir, poca concentración, lo que equivale a que nuestros jugadores estuvieron mirando las musarañas. Menos Mumbrú, un debutante. Atención al detalle. En el Eurobasket la Selección enamoró por los chavales. No creo que sea cuestión de andar pidiendo ahora el carnet de identidad a la gente para ir a la Selección, pero si fuera menester Imbroda lo hace. Seguro. Y algo parecido les está ocurriendo a los ex compañeros del excelentísimo Urgandarín por Suecia. Dicen que tienen muchas bajas y que así no se enteran. Esto no tiene buena pinta. Con excusas no se sube al podio.
