Pasión madridista
El Bernabéu reventará para alentar al Real Madrid ante el Betis del anti Zidane Merino y Denilson como primera figura.
El Real Madrid tiene una cuenta pendiente con el Betis. En el tercer partido de esta Liga los blancos fueron puestos en evidencia por los béticos en Sevilla. Fue un empujón al abismo de una crisis madridista que duraría dos meses. Zidane marcó su primer gol en el campeonato, pero es más recordado el castigo que Hierro sufrió ante las embestidas de Capi. De aquél partido queda el eco y las ganas de revancha. Pero el escenario ha dado un vuelco desde septiembre: esta noche el conjunto de Del Bosque es el líder, lleva 26 partidos de Liga sin perder en el Bernabéu y se vive una fiebre de exaltación madridista. El equipo de Juande Ramos observa a su enemigo desde la octava plaza, resquebrajado por las bajas: Capi, Cañas, Casas, Filipescu, Joao Tomás e Ikpeba. El Betis se encomendará al gambeteo de Denilson, al remate de Amato y a la capacidad de Juan Merino para liquidar a Zizou... En definitiva, sueñan con el empate.
Y es que el Bernabéu se ha convertido en territorio comanche para los rivales del Madrid. Nadie se escapa con el botín. La versatilidad del equipo blanco le convierte en indomable. Merino intentará anular el talento de Zidane, pero será insuficiente si el Betis deja suelto al matador Raúl o a Morientes, el ariete con mejor promedio goleador de la Liga. La obsesión por controlar al francés es razonable por parte de Juande, pues está demostrado que ahogar al francés da beneficios. El Málaga, con el impecable trabajo del perro de presa Romero, fue el último en demostrarlo. Esta es la Liga de los anti-Zidanes.
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Sin Hierro. El Madrid de la Fama aparece en plenitud, salvo la ausencia de Hierro. Una baja con complicaciones resueltas muy pronto, pues Pavón y Karanka se ganaron el crédito en San Mamés. Hoy llama a la puerta el gambeteo de Denilson, jugador de moda en el campo y en las revistas del corazón. Roberto Carlos, su compatriota y amigo, ha dado la voz de alerta a la defensa blanca.
Y la fiebre madridista, decíamos, llenará el Bernabéu. El entusiasmo de la afición es el primer aliento del Madrid. No hay localidades para la tarde del Betis, como no hay entradas para el Athletic. La comunión entre el público y el equipo es total. Así caminará arropado para lograr el ansiado triplete, ahora puesto temporalmente en jaque por el tropiezo de San Mamés.