Sin Gasol y sin gasolina
La derrota ha sido clara, pero no debe provocar alarma. Hemos de acostumbrarnos a la idea de que tenemos dos españas. O, mejor dicho, una selección camaleónica, un equipo de doble rostro capaz de lo mejor y lo peor en cuestión de horas. La diferencia entre una y otra se fundamenta en una sola palabra: motivación. Imbroda ha construido un comando de asalto que sin motivación pierde su identidad. Y en este partido no la tuvo, lo que trajo una secuela de importantes defectos. Poca intensidad, falta de concentración, despistes defensivos, balones perdidos y desacierto en los tiros libres.
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De igual modo que hay dos equipos posibles según la mentalización, hay dos opciones diferentes en la estructura. Ayer faltaron Raúl López, La Bomba Navarro y Pau Gasol, trío mágico que ha encabezado el asalto al poder de los júniors de oro. Tampoco contamos con Dueñas ni Carlos Jiménez, lesionados ambos, que son veteranos importantes. En el Mundial de Indianápolis, en definitiva, nuestra selección puede subir muchos enteros. Dispondremos de Gasol (toquemos madera) y tendremos también la gasolina de la ambición, la de octanaje máximo.
No es casual que los tres mejores ayer fueran los más motivados por razones personales. Álex Mumbrú porque era debutante (excelente estreno, por cierto), Nacho Rodríguez porque era el único base disponible, y Jorge Garbajosa porque aguarda con ansiedad sus actuaciones con la selección, ya que habitualmente juega en la Lega italiana.
