Onopko: "Pido perdón"
Onopko agradeció las muestras de apoyo y se disculpó ante el equipo y la afición: "He cometido una estupidez"

Viktor Onopko hizo examen de conciencia en el día de ayer, tras conocer que la sanción por el insulto dedicado a Fernández Hinojosa del pasado domingo sólo ascendía a un encuentro. El ruso aseguró estar "contento por la decisión del comité", y aprovechó para "pedir perdón al equipo y a los aficionados, por haberlos dejado con diez jugadores durante todo el partido".
Onopko ratificó la exposición del doctor Manuel Rodríguez el pasado lunes, en la que éste contaba cómo fue presa de un ataque de nervios tras la expulsión, y aseguró que "no tenía intención de decir algo malo sobre el árbitro". Eso si, reconoce que se puso "muy nervioso al ver la sangre en las manos", y afirma que en aquellos momentos "no sabía lo que decía, fue una estupidez".
En cuanto a la decisión del Comité, el ruso apunta que "esperaba que entendieran lo ocurrido, porque fue un momento de muchos nervios, al ver cómo te rompen la nariz por segunda vez en dos semanas". Su intención "ni siquiera era protestar". Tras su cuarta expulsión en lo que va de temporada, Onopko se plantea ahora un mayor autocontrol, aunque también reclama de los colegiados "que estén un poco más tranquilos y hablen con los jugadores, porque a veces no ven nada, pero lo oyen todo muy bien".
Sobre la posibilidad de que Bodipo buscase a propósito su nariz, Onopko prefiere no darle más vueltas, y asegura que "igual fue una jugada fortuita". Antes del partido, el Dr. Rodríguez le ofreció la posibilidad de jugar con una máscara de protección, algo que rechazó "porque resulta más incómodo". Por si acaso, el ruso ya se ha mentalizado de que "habrá que utilizarla en los dos o tres próximos partidos".
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Le pitan todo
Con la sinceridad que le caracteriza, Onopko confesaba ayer que "muchas veces tengo miedo de jugar un poco más duro, porque a mí me sacan tarjetas muy rápido". Se trata de algo que afecta a su rendimiento, y que le lleva a "enfrentar a los contrarios con más cuidado, y con miedo, porque es difícil saber cual es el criterio del árbitro". En definitiva, se queda con la impresión de que "a mí no me pitan nada, y contra mí lo pitan todo".