El sucesor de Bikila ya puede ver el sol
Mamo Wolde, campeón olímpico de maratón en 1968, ha pasado nueve años en la cárcel acusado de genocida.
El etíope Mamo Wolde era tan experto corredor de maratón como eficiente genocida, según las autoridades etíopes. Lo primero no se le discute, porque venció en los 42.195 metros de los Juegos Olímpicos de México 1968, sucediendo en el título a su compatriota Abebe Bikila, que había ganado en las dos ediciones anteriores: en Roma 1960, descalzo y a la luz de las antorchas, y en Tokio 1964, con zapatillas blancas.
Lo de genocida no está tan claro, porque los jueces abisinios han tardado nada menos que diez años en ¿demostrar? que a finales de los años setenta, durante el llamado Terror Rojo, y cuando ejercía el cargo de capitán del Ejército, ejecutó a un joven llamado Samuel Alemu. Eran tiempos de comunismo virulento en Etiopía, una vez destronado El Negus, Haile Selassie, el Rey de Reyes, presunto ascendiente (el apellido lo delata, en cierto modo) de Haile Gebrselassie, el actual plusmarquista mundial de 5.000 y 10.000 metros. Durante ese Terror Rojo fueron ejecutados sumariamente miles de jóvenes etíopes, contrarios al régimen.
Por su presunto asesinato en 1978, Wolde fue detenido en 1992, poco antes de,los Juegos de Barcelona, cuando los vientos de la política comenzaron a soplar en contra del ex campeón olímpico. Fue encarcelado bajo la acusación de genocida y de haber planeado crímenes contra la Humanidad. La acusación provenía de un régimen no mucho menos feroz que el anterior...
Fue confinado en una lóbrega celda y allí pasó años hasta que, por fin, hace unos pocos días, fue juzgado. Nada menos que 24 años después de su presunto crimen y casi diez más tarde de ser detenido, la Alta Corte Federal le condenó a seis años de cárcel y Wolde solicitó que la pena se contase desde el momento de su detención, algo que sería obvio en cualquier Estado de Derecho. Fue puesto en libertad y desde ahora se encuentra ya con su familia.
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Mamo Wolde está considerado como uno de los grandes fondistas de todos los tiempos, pero tuvo un inició atlético muy peculiar, porque el hombre que iba a ser plata olímpica en 10.000 y oro en maratón en México 1968, a los 36 años de edad, comenzó de forma muy discreta su andadura olímpica: en Melbourne 1956 corrió 800, 1.500 y 4x400 metros y terminó último en los tres casos, en la primera ronda.
En Tokio 1964, mientras Bikila ganaba en maratón, él fue cuarto en 10.000 (ganó el indio sioux estadounidense Bill Mills) y en México se consagró como el mejor.
