Yo Digo J. J. Santos

¿Y ahora qué?

J.J.Santos
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Aparecen codazos y bofetones como setas. Ya nadie tiene dudas, salvo el Gato Romero, de que existe impunidad para trajinarse al rival con malas artes. ¿Que me lanzas un sopapo?... pues te espero en la siguiente parada y te vas a enterar. Ocurrió el domingo en Vallecas y en otros muchos campos. Hay licencia para agredir. El mamporro de Rivaldo en los morros de Lafuente nos va a costar muy caro. Y lo malo es que no nos dieron explicación de por qué aquello no era sancionable y lo de Romero sí. Ahí está el verdadero problema. El agravio no se digiere. No es la primera vez. Por ahí no pasa el respetable.

Conozco únicamente a uno de los miembros del Comité: Argimiro Vázquez Guillén. Fue hace un año en un viaje de la Selección. Me pareció un tipo listo, con un gran sentido del humor, apasionado del fútbol, con esa retranca gallega que tanto desorienta. Bueno, pues no tengo ni idea de cómo puede ser cómplice de determinadas decisiones. Porque lo que no cuela es eso de que el Comité no entra en decisiones técnicas pero sí en cuestiones disciplinarias que el árbitro ha pasado por alto. No cuela que el tantarantán de Rivaldo ya estaba pitado y el de Romero no. No cuela lo de que en ocasiones actúen de oficio y en otras no. Por el bien de nuestro fútbol habría que barajar las cartas de nuevo. Codazo intencionado: diez partidos. Salivazo, otros diez. Sin zarandajas.

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