Yo digo Juan Mora

Scariolo: ni Zidanes ni Pavones

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

En el baloncesto español siempre ha habido una posición para la que no hacía falta traer ningún jugador extranjero: la de base. Para jugar de base no hacía falta ser alto, con lo cual las plazas que había disponibles se cubrían sobradamente con nuestros jugadores. De la cantera salían bases como churros. "¿Y tú de qué quieres jugar?", le decían al chaval. "¿Yo? De base". Ya era una muestra de picardía, pues elegía una carrera de futuro. Optar por la posición de pívot era, en cambio, una manera de pasar el tiempo. Siempre habría un americano, más alto y más fuerte, que se interpusiese en la carrera del chaval.

Noticias relacionadas

Un equipo, a la hora de fichar, no malgastaba las cuatro perras que tenía en contratar un base, porque jugadores para esta posición los tenía de todos los colores. Se fichaba lo que no había en España: pívots de más de dos metros. Si se fichaba un base era porque se trataba de un superclase o es que alguien en el club se había vuelto loco. Era como si a la Real Sociedad se le ocurriese fichar un portero para su equipo de fútbol. Pues se le ocurrió, y desde entonces no levanta cabeza. Esta tradición de no fichar bases extranjeros para los equipos de baloncesto se mantiene. Una muestra de sentido común... por ahora.

En la ACB hay 53 bases, de los que ocho son extranjeros. Una buena proporción. Pero el Madrid está rompiendo la baraja con una serie de operaciones frívolas o, cuando menos, desacertadas. Y todo por la gracia de fichar como tercer base a Llorente, un veterano jugador que ni cuando fue bueno estuvo en los mejores equipos, para crear ambiente en los entrenamientos. Por la desgracia de la lesión de Raúl López hubo que traer a Jaumin, que salió rana, y ahora hay que fichar a Attruia, muy conocido por Sergio Scariolo, al que no le dan Zidanes, pero tampoco saca Pavones. Y ocasiones no le están faltando.

Te recomendamos en Polideportivo