La verdad es única
Es probable que el aluvión de informaciones cruzadas sobre Patrick Vieira hayan deformado la verdad única: el jugador francés del Arsenal va a recalar en el Real Madrid en junio, salvo maniobra desesperada de Arsene Wenger. De aquí a la finalización de la temporada el asunto va a moverse como una batidora. Se escucharán innumerables declaraciones, casi todas tendentes a negar el traspaso. Nadie se atreverá a implicarse en la operación. No habrá ni una prueba documental de las conversaciones. Pero este cuento ya se lo conoce bien el madridismo: sucedió exactamente lo mismo con Figo y con Zidane. Hubo quien tuvo que frotarse los ojos cuando el crack francés posó ante los fotógrafos con la camiseta blanca número 5 en sus manos.
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También es urgente aclarar el plan trazado por el Real Madrid. No se firmará un papel, no habrá una conversación fuera de reglamento, no se hará la cama al Arsenal. La vía de negociación entre clubes será directa, firme y con dinero en la mano cuando proceda. En este momento, con la competición en ebullición, no es bueno revolver, ni para unos ni para otros. Si nos ajustamos a la declaración pública de Florentino el pasado viernes, digamos que para mayo empezará el tira y afloja entre las dos entidades.
De momento hay un paso dado en este laberinto. Vieira quiere fichar por el Real Madrid. Pero el chaval es noble y tiene problemas de conciencia por el compromiso adquirido con Wenger. Él consiguió que le mejorasen el contrato el pasado verano, lo tiene como una perla en el equipo y le salva la cara en todos los compromisos. Ahora, Patrick tiene cuatro meses para contarle con delicadeza a su entrenador que desea jugar junto a Zidane y Makelele, pues sueña con ganar títulos europeos. Tiene cuatro meses para explicar a la afición de los gunners las razones de su marcha. El traspaso se va a hacer si el jugador quiere. Florentino pondrá de su parte lo que haga falta.