Romance
Sergio García y Martina Hingis salen juntos en Melbourne, donde ella juega el Abierto de Australia.

Martina Hingis y Sergio García. Hay una cierta tendencia a la endogamia entre los que nadan en millones y es hasta cierto punto lógico porque luego sale Juanita (ya verán Mette-Marit) y se queda con el rancho, el helipuerto y hasta la vaporetta. Pero a estas jóvenes estrellas no sólo les une el dinero, también la fama, que tanto tiempo perseguida es ahora quien les persigue a ellos. Y por eso se escapan juntos, mucho más divertido; que cuanto más pegadito, más calentito me pongo, que diría el trovador Fary júnior.
Últimamente, Sergio tenía un inusitado interés por el tenis y, especialmente, por los partidos de Hingis. Luego se les vio entrenando juntos; al tenis, aclaro. Después, fueron descubiertos mientras cenaban. Ahora es la Agencia Efe, que como La Zarzuela ni confirma ni desmiente rumores, quien admite que "Hingis y Sergio son muy amigos". También apunta, quizá para que leamos entre líneas, que "el español es un gran aficionado al deporte de la raqueta y apunta buenas maneras".
La pareja tiene muchas cosas en común (lo que nadie sabe aún si es bueno o malo). Ambos nacieron en 1980: Sergio el 9 de enero (ha cumplido 22 años) y Martina el 30 septiembre. Se visten con Adidas. Los dos ganan por temporada, sólo en premios, seis millones de euros (1.000 millones de pesetas), lo que les convierte en novios atípicos, capaces de comprarse el cine, el descampado y la farmacia de guardia.
Hay que recordar que Hingis tiene una amplia experiencia sentimental. Ya tuvo un novio español, el tenista Julián Alonso. Luego salió con el suizo Ivo Heuberger, también tenista, y por fin subió el ránking para emparejarse con el sueco Magnus Norman, entonces líder de la Carrera de Campeones. Poco después, reconoció su relación con el jugador de hockey hielo Pavel Kubina y hace justo un año se la vinculó con el nadador Ian Thorpe. Hasta que se enamoró del fiscal Chris Caltkin, que la defendía con celo de un acosador obsesivo, Dubravko Rajcevic.
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Tranquilidad: Sergio García tampoco es monaguillo. Los niños pueden salir adelante. Hingis no gana un Grand Slam desde 1999 (ha estado ocupada) y el amor de Sergio puede devolverle un título. García tiene el mismo reto ante sí: conquistar un grande. Frente a sus sueños, sólo una pega, doble y negra: Tiger y Venus. Si estos dos se gustan y procrean, no ganamos nada hasta el 2030. Es cruel el amor.
A Martina le gusta España
Martina ya disfrutó del carácter español durante su relación de un año con Julián Alonso, que duró de septiembre del 97 a agosto del 98.