Tenis | Abierto de Australia

Costa resiste

Albert Costa derrotó a Pavel y jugará en octavos contra Ferreira. Beto Martín no tuvo opción ante Marcelo Ríos y Magüi Serna perdió frente a Dementieva.

ÚNICO ESPAÑOL. De los quince españoles que tomaron la salida, Costa es el único que queda en liza.
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Empezó tumultuoso como el primer día de rebajas y ahora tiene el ambiente de una película polaca: poco público, pero selecto. En plena moda del resiste y vencerás, Albert Costa es el único español, de los 15 que tomaron la salida, que sobrevive en el cuadro masculino del Abierto de Australia después de tres rondas.

Su última victoria frente al rumano Pavel (7-6, 6-4 y 6-4) le sitúa en octavos de final, donde se medirá con el surafricano de 30 años Wayne Ferreira, parte del mobiliario de la ATP en las últimas diez temporadas. Sucumbieron, en cambio, Beto Martín, arrasado por el caprichoso genio de Marcelo Ríos (6-4, 6-3 y 7-6), y Magüi Serna, que tropezó ante Dementieva (6-1 y 6-2) y su techo natural.

La historia de Costa discurre siempre a pocos centímetros de las estrellas. Podría decirse que es un cuartofinalista existencial: a un paso de la gran oportunidad y a dos de la gloria. Esa fatalidad, dentro de la fortuna de ser tenista y ser bueno, le ha birlado parte de la fama y el prestigio que sí tienen, por ejemplo, Corretja y Moyá, compañeros de quinta.

Cinco años después, Albert Costa alcanza los octavos de final en Australia. Entonces, en 1997, llegó hasta los cuartos y fue eliminado en cinco sets por Pete Sampras, posterior ganador del torneo. Existe el riesgo de pensar que este nuevo tren pasa demasiado tarde, pero Costa tiene sólo 26 años, aunque no lo parezca por su experiencia en el circuito (debutó en 1993).

Con once títulos a sus espaldas, una Copa Davis, un bronce olímpico (con Corretja en Sydney) y dos gemelas (Alma y Claudia) Costa lo tiene todo. Y esa plenitud capaz de hundirte en un sillón a ver Cine de Barrio también puede provocar algo así como una serena revancha, un doble salto sin ansiedad y con red.

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Por lo que se refiere a Beto Martín, es imposible medir su rendimiento ante un Marcelo Ríos en estado de trance, con golpes de Globetrotter, incluido un punto con las cuerdas de la raqueta rotas. Martín ya había cumplido eliminando a Hewitt. Igual sucede con Serna, imposible pedirle más.

Las cosas se aclaran y Sampras continúa vivo. Da gusto comprobar que hay algo que permanece en su sitio.

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